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Intenta el Estado lo que las películas no logran: salvar al cine
La presidente del Incaa, Liliana Mazure, acompañada por Mario Miranda (gerente de fiscalización) durante la presentación de ayer.
Según el régimen de cuota de pantalla, cada sala debe estrenar al menos un film nacional por trimestre. El año pasado, 70 salas estrenaron 4, como corresponde, 12 duplicaron lo previsto, y 145 estrenaron apenas una película, algunas de ellas aduciendo que no les llegaba el material, o que no sabían de su existencia.
De los 68 estrenos argentinos, 37 salieron por circuitos alternativos, y 31 por circuitos comerciales («debemos conseguir mayor salida comercial», destacó Mazure), y, en ambos casos, un tercio quedó KO en la primera semana. No le dio «la media», esto es, no alcanzó el porcentaje suficiente de espectadores como para seguir una semana más en cartel.
Por eso mismo, considerando que no puede manejarse el mismo porcentaje de otros tiempos, ahora se modificaron las medias de continuidad, bajando ese porcentaje según una nueva clasificación que divide el año en temporada alta y baja, y no se basa en la calidad artística de cada film, sino en la cantidad de copias con que éste salga.
«Quien más invierte, necesita más recuperación», es la lógica. Las expectativas mayores están puestas en el nuevo sistema de seguro por película para los exhibidores, la especificación de sanciones (ya la tercera multa a un reincidente abarca un tercio de la rentabilidad neta del mes), y un mayor trabajo de promoción de cada estreno, en acuerdo con todas las partes interesadas.
Dato interesante, el cuerpo inmóvil de siete inspectores que solo se movía en horario de oficina, pasó ahora a trabajar de las 17 a las 24, y tiene como refuerzo una multitud de estudiantes de la Universidad Tecnológica Nacional, que están siendo instruidos para repartirse por el país.
En la reunión de prensa también se comentó acerca de reclamos del interior, convenios con un multipantalla y la Facultad de Ciencias Económicas para trabajos de auditoría: el regreso del Complejo Tita Merello a manos del Incaa (que además destinará una de sus tres salas exclusivamente a cine documental), el regreso del Día del Cine y el 2x1, el cálculo de unos 80 estrenos nacionales para este año, y las diversas estrategias de comunicación, «que van desde la web hasta el camioncito con parlantes», dijo Mazure, y ejemplificó: «lo usamos en Cosquín y a la noche había nueve mil chicos en la plaza viendo al ratón Pérez».
Para terminar, dos comentarios de Mario Miranda, gerente de fiscalización del Incaa, y principal expositor a la hora de diagramas y porcentajes: «Si alguno pone la entrada a 500 pesos y consigue que la gente vaya, perfecto. Nosotros estamos estudiando otras posibilidades». «En los multipantallas, la media se reglamentará sobre la sala más chica, se ponga la película en la sala que se ponga» (un modo de evitar el «castigo» de algunos exhibidores que mandan la nacional directo al espacio más grande y difícil de cubrir).
Y dos de Mazure: «'Aniceto' llegó muy mal a la segunda semana, entre otras cosas porque salió con muchas copias, y en algunas multisalas hasta compitió consigo misma». Y, sobre el sistema de sanciones: «Estas son reglas a las que no quisiéramos ir. Lo ideal sería que las reglas del buen arte se hagan más atractivas».


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