- ámbito
- Edición Impresa
Internacional en pocas líneas
Roma - El premier italiano, Silvio Berlusconi, admitió ayer que es «un pecador», pero afirmó que también es víctima de una campaña de desprestigio basada en «investigaciones burlescas, dignas del espionaje del filme La vida de los otros, que se llevaba a cabo en la Alemania comunista».
«Yo a veces, como todos, soy un pecador, pero la justicia moralizadora que es agitada en mi contra está hecha para ir más allá, para mandar al poder a una élite que se cree sin pecado, a través de un uso antijurídico del derecho y de la legalidad», afirmó en una entrevista al diario Il Foglio. Sus palabras se conocieron un día después que la fiscalía de Milán pidió el miércoles el juicio inmediato del mandatario por haber recurrido a la prostitución de menores y por abuso de funciones.
- FARC secuestran y ¿liberan?
Bogotá - El secuestro de dos colombianos por las FARC el mismo día en que entregaban a un rehén hizo peligrar ayer el proceso de liberaciones puesto en marcha el miércoles y que está previsto que concluya el domingo.
La captura de Freddy Cuenca y Orlando Valdez, ambos empleados de una filial de la multinacional irlandesa Smurfit Kappa, en el departamento del Cauca, fue calificada ayer como «inaceptable» por el presidente Juan Manuel Santos, que acusó a esa guerrilla de «doble moral». «Yo estuve tentado de suspender las liberaciones de los secuestrados», confesó Santos en alusión al proceso de entrega de rehenes que las FARC anunciaron en diciembre y que contempla la liberación hasta el domingo de un total de cinco secuestrados.
- Lula, presidente honorario del PT
Brasilia - El gobernante Partido de los Trabajadores (PT) eligió ayer a Luiz Inácio Lula da Silva como su presidente honorario, en lo que fue el punto culminante de los festejos por los 31 años de existencia de la agrupación política que gobierna el gigante sudamericano desde 2003.
Lula, quien regresó a Brasilia 40 días después de entregar el Gobierno a su delfina, Dilma Rousseff, afirmó: «Estoy dispuesto a trabajar por este país.
Si algún adversario cree que al dejar la presidencia yo me jubilé, se engaña. Acá no hay jubilación de la política. Si hay una buena causa, habrá un buen soldado en la calle para luchar». Fue aclamado por sus compañeros al grito de «Olé, olá, Lula, Lula».


Dejá tu comentario