17 de abril 2012 - 00:00

Internacional en pocas líneas

Los ratones de «Il Cavaliere»

Roma - La modelo marroquí Imane Fadil, entre las invitadas a las fiestas privadas del exprimer ministro italiano Silvio Berlusconi, relató ayer a los jueces de Milán (norte) las comprometedoras veladas al ritmo de bunga-bunga con striptease de chicas disfrazadas de monjas.

La joven, testigo en el juicio contra Berlusconi por prostitución de menor de edad, contó que «dos chicas protagonizaban una danza sexi, una especie de lap dance en la sala del bunga-bunga. Estaban vestidas con una túnica negra, un velo blanco y una cruz», contó. Una de las mujeres en cuestión, que hicieron el show hasta quedar en «ropa interior», era Nicole Minetti, actual consejera de Lombardía del Pueblo de la Libertad, partido de Berlusconi.



De Buenos Aires a la cárcel

Roma - El exdirector del diario italiano Avanti y empresario Valter Lavitola, acusado de corrupción y soborno a Silvio Berlusconi y al presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, fue detenido ayer en Italia tras seis meses prófugo y luego de aterrizar en un avión procedente desde Buenos Aires.

Según fuentes judiciales, el hombre es acusado de haberse presentado como «intermediario» del presidente de Panamá para realizar «negociaciones ilícitas» en ese país, entre ellas la construcción de cuatro cárceles. Asimismo, el periodista y empresario es acusado de haber organizado una red de prostitutas de lujo para participar en fiestas de Berlusconi.



Defensa delirante en Oslo

Oslo - El ultraderechista Anders Behring Breivik se ajustó ayer al guión en la apertura del juicio en su contra por los atentados del pasado 22 de julio en Noruega, en los que murieron 77 personas, y, aunque aceptó los hechos, negó su culpabilidad porque sostiene que actuó «en defensa propia».

Breivik apenas pudo hablar esta jornada, pero tuvo tiempo de rechazar la autoridad de la corte de Oslo. «No reconozco a los tribunales noruegos porque han recibido su mandato de los partidos políticos que apoyan el multiculturalismo», dijo Breivik, de 33 años. Al acusado sólo se lo vio emocionado con el video propagandístico, resumen de su manifiesto, que colgó en internet el día de los atentados y que ayer se pudo ver por primera vez en el juicio.

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