Los desplazados, entre ellos mujeres, niños, ancianos, sacerdotes y monjas, tratan desesperadamente de encontrar refugio luego de ser obligados a dejar sus casas, muchos, incluso, en pijama y descalzos.
Éste es el nuevo escenario de horror que se registró ayer en el norte de Irak, donde los milicianos yihadistas del Estado Islámico (ex Estado Islámico de Irak y el Levante, ISIS, escindido de Al Qaeda) redoblan su avanzada con la conquista de nuevas ciudades, entre ellas la más importante del Irak cristiano, Qaraqosh.
El papa Francisco hizo "un llamado a la comunidad internacional" para "poner fin al drama humanitario en curso y para que se actúe y se proteja a los amenazados por la violencia", garantizando la debida "ayuda a los refugiados" (ver aparte).
Francia fue la primera en responder, pidiendo una convocatoria de urgencia del Consejo de Seguridad de la ONU, que se reunía anoche, y confirmando su "disponibilidad a dar apoyo" a las "fuerzas comprometidas en Irak" en la lucha a los extremistas islámicos.
Así lo informó la Presidencia francesa luego de una conversación telefónica entre el jefe de Estado, François Hollande, y el titular del Gobierno regional del Kurdistán, Masud Barzani, cuyas fuerzas están prácticamente solas en el intento de detener a los milicianos del EI en la provincia de Ninive.
Según The New York Times, el presidente estadounidense Barack Obama está evaluando la hipótesis de bombardeos aéreos sobre los militantes yihadistas.
El tema es sensible, ya que muestra al mandatario dando marcha atrás con sus promesas de no volver a involucrar militarmente a su país en Irak. Así, el vocero de la Casa Blanca, Josh Earnest, salió a aclarar que "no habrá tropas de Estados Unidos en Irak. Cualquier acción militar eventual será limitada en sus objetivos". "No hay una solución militar a la crisis de Irak. Lo que se precisa es una solución política", añadió.
Según fuentes kurdas, fuerzas norteamericanas ya bombardean a los fundamentalistas, lo que fue desmentido anoche por el Pentágono, que aclaró que hasta ahora sólo se ha lanzado ayuda desde el aire para los refugiados.
"Saquean, devastan, roban en las casas, ni siquiera perdonan a las iglesias", escribió monseñor Yusif Thoma, arzobispo caldeo de Kirkuk y Sulaymaniya, a la agencia misionera de noticias Misna, el drama de Qaraqosh, la ciudad cristiana del norte de Irak ocupada ayer plenamente por los rebeldes sunitas junto con otras tres localidades.
"El total de los 50.000 habitantes tuvo que abandonar la ciudad", denunció monseñor Thoma. Otras fuentes hablaban de una marea de 100.000 refugiados desesperados en marcha, incluyendo aquellos que habían encontrado refugio en Qaraqosh y los pueblos cercanos tras haber huido de Mosul, segunda ciudad iraquí, conquistada por el estado el Estado Islámico en junio.
Según cifras de la ONU, ya son unas 200.000 personas las desplazadas por el EI desde el inicio de su ofensiva.
Los yihadistas también "quitaron las cruces de las iglesias y quemaron manuscritos antiguos", denunció el patriarca caldeo de Kirkuk, Louis Sako, quien habló de un verdadero "desastre humanitario" y dijo que son 100.000 los cristianos en fuga.
"Los cristianos debieron dejar todo, hasta los zapatos, y fueron llevados a la fuerza descalzos hacia el Kurdistán", dijo a la agencia vaticana Fides el cardenal Fernando Filoni, prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos.
Al menos ocho refugiados que recibieron albergue en una mezquita chiita de Kirkuk murieron ayer y otros 40 resultaron heridos en un atentado suicida.
Los peshmerga kurdos, si bien con la cobertura aérea de la aviación de Bagdad, parecen estar en grandes dificultades frente a los milicianos que avanzan bajo la bandera de esta nueva yihad.
Según fuentes locales, las fuerzas del EI se adueñaron ayer también del dique sobre el río Tigris, al norte de Mosul, que controla la distribución de agua en el norte iraquí.
Por otra parte, al menos 13 personas murieron y otras 35 resultaron heridas tras la explosión de un coche bomba en un puesto de control en el acceso norte de Bagdad. El ataque terrorista estaba dirigido contra las fuerzas de seguridad que se encontraban al mando del puesto de control localizado en el barrio de Al Kazimiya, de mayoría chiita, en el norte de la capital.
| Agencias ANSA, DPA, AFP, EFE y Reuters, y Ámbito Financiero |


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