Teherán - La renuncia del ministro de exteriores iraní, Mohammed Javad Zarif, uno de los artífices del acuerdo nuclear de 2015, divide al país y coloca al presidente, el moderado Hasán Rohani a una encrucijada.
La renuncia del canciller Zarif divide a Irán
Fuentes del Gobierno revelaron que arrecia la pelea entre el sector conservador y el moderado, representado por el presidente Rohaní y el canciller. Su dimisión estaba en suspenso.
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Zarif había anunciado su dimisión el lunes a través de Instagram. La misma fue rechazada ayer por el mandatario, que mantiene reserva sobre el futuro del diplomático. Su figura está relacionado con la futura política exterior de Irán, que se debate entre los esfuerzos del Gobierno moderado para salvar el acuerdo nuclear de 2015 y el diálogo con Occidente y las presiones de los ultra-conservadores por abandonarlo y volver a un enfrentamiento frontal.
“Todas las interpretaciones y análisis sobre las razones detrás de la renuncia” difundidas hasta el momento “no son apropiadas y, como dijo el jefe de gabinete del presidente de Irán, la renuncia no fue aceptada”, explicó ayer el portavoz del ministerio del Exterior, Bahram Ghasemi.
Rohani defendió ayer públicamente el desempeño de Zarif, aunque no se refirió a su decisión. “Hoy la primera línea contra Estados Unidos son los ministerios del Exterior y del Petróleo, junto al Banco Central”, dijo.
De acuerdo con medios locales, el primer vicepresidente, Eshagh Jahangiri, llamó a Zarif para convencerlo de que vuelva sobre sus pasos. A favor de la permanencia del diplomático está también la mayoría de los parlamentarios iraníes.
Un aliado de Zarif afirmó que su renuncia fue motivada por las críticas al acuerdo nuclear, bajo un creciente escrutinio en Irán después de que Estados Unidos decidió abandonarlo. “Habían reuniones a puertas cerradas todas las semanas, donde importantes funcionarios lo bombardeaban con preguntas sobre el acuerdo y cosas como qué sucederá después”, afirmó a medios internacionales. “Él y su jefe (Rohaní) estaban bajo una gran presión”.
Desde que Estados Unidos abandonó el acuerdo nuclear y restableció las sanciones el año pasado, Rohaní ha tenido que explicar porqué Irán ha seguido respetando sus restricciones mientras no obtiene prácticamente ninguno de los beneficios económicos previstos.
Además, fue excluido de las reuniones del lunes en Teherán con Bashar al Asad.
Analistas políticos iraníes sostienen que desde que asumió su cargo en 2013, el canciller amenazó con renunciar una docena de veces, solo para reforzar el apoyo a sus líneas de trabajo. Pero jamás lo había hecho en público, como en esta oportunidad.
Agencias Reuters y ANSA
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