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Izquierda antimercados agita la campaña electoral francesa
El Frente de Izquierda «tomó la Bastilla». Decenas de miles de franceses participaron del acto de Jean-Luc Mélenchon, quien escribió el libro «¡Que se vayan todos!», inspirado en la crisis argentina.
Luciendo las banderas rojas del Frente de Izquierda, decenas de miles de personas marcharon por avenidas centrales de París hasta concluir en una «toma de la Bastilla», símbolo por excelencia de la Revolución de 1789. Según los organizadores, unas 120.000 personas participaron en el acto, celebrado en el aniversario del alzamiento de la Comuna de París en 1871.
Mélenchon, autor del difundido libro «¡Que se vayan todos!», inspirado en la crisis argentina, se postula por el Frente de Izquierda, una coalición que incluye al debilitado Partido Comunista, y emergió como un factor importante a medida que el presidente conservador Nicolas Sarkozy acorta distancias con el candidato socialista, François Hollande, y hasta incluso lo supera en algunas proyecciones para la primera vuelta del 22 de abril (ver aparte).
El entusiasmo de la izquierda viene dado por el hecho de que desde 1981 ningún candidato apoyado por el Partido Comunista logró superar la barrera del 10% de los votos. Ese año, Georges Marchais sumó el 15,3 %. La división de la izquierda francesa no fue subsanada para estos comicios, ya que otros postulantes trotskistas de siglas como Lucha Obrera y Nuevo Partido Anticapitalista (del cartero Olivier Besancenot, quien no se presenta) se ubican en torno del 2% de intención de voto.
Los ataques vehementes de Mélenchon, un hábil orador, contra los ricos, la elite al poder y las medidas de austeridad que imponen la Unión Europea y el FMI, le valieron romper las fronteras de la izquierda, gracias a que provienen de sectores populares en detrimento de Hollande y del Frente Nacional de Marine Le Pen (ultraderecha populista). Por ahora, Mélenchon, exministro de Educación Profesional del premier Lionel Jospin entre 2000 y 2002, pelea el cuarto puesto en un marco bastante parejo, pero su creciente proyección, aunque ahora perjudica a Hollande, lo ayudaría decisivamente de cara al balotaje del 6 de mayo.
Tras una extensa carrera política en el ala izquierda del Partido Socialista, el exsenador Mélenchon emigró en 2008 para fundar el Partido de Izquierda, y fue electo diputado europeo en 2009. En su discurso de ayer, el candidato deploró la existencia de una «Francia desfigurada por las desigualdades», y afirmó que «haremos de esta elección una insurrección cívica».
«Estamos de regreso, el pueblo de las revoluciones y de las rebeliones en Francia. ¡Somos la bandera roja!», dijo en la plaza de la Bastilla.
En su alocución, Mélenchon trazó las líneas de un programa antimercados que propugna gravar fuertemente a los ricos y las transacciones financieras, aumentar el gasto social e incrementar los derechos de los trabajadores, incluyendo un sueldo mínimo de 1.700 euros.
También abogó por cambios constitucionales que protegen el derecho al aborto y al matrimonio homosexual, y una «regla verde» que obligue a Francia a proteger el medio ambiente.
Otras de sus propuestas son un ingreso máximo anual de 360.000 euros, la regularización general de los sin papeles y la naturalización de los extranjeros que quieran adquirir la nacionalidad, en las antípodas de las proclamas de Sarkozy Le Pen.
Mélenchon también se propone revivir un festival de nacionalizaciones. Apunta los grupos energéticos EDF, Total, Areva o GDF Suez, y quiere un referendo sobre la energía nuclear.
La muchedumbre se exaltaba ayer con las proclamas de su lider, quien procuró extender su influencia a otros países europeos. Sostuvo ayer que la primera vuelta significará la apertura de «la brecha que espera toda Europa de su volcán francés». El candidato se refirió «al pueblo griego, a los españoles, a los portugueses, a los italianos y a todos los que cargan por ahora en sus cabezas con el peso de la opresión. Lucha contra el mundo de las finanzas, por el pueblo francés...Vamos a hacer de esta elección la insurrección», arengó.
Las pancartas de los asistentes contenían frases como «Tomemos el poder» o «La revolución ciudadana está en marcha».
Agencias AFP y EFE, y Ámbito Financiero


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