22 de junio 2009 - 00:00

Izquierda madura que no espanta la inversión

Tabaré Vázquez; José Mujica
Tabaré Vázquez; José Mujica
La elección presidencial de octubre próximo en Uruguay puede consagrar como primer mandatario a un ex guerrillero que no tiene «rencor por los hechos del pasado» y, en cambio, propone usar la capacidad y la logística del Ejército para «la guerra contra la pobreza».

A una semana de las elecciones internas, el ex tupamaro José «Pepe» Mujica se perfila como casi seguro candidato por el Frente Amplio. Sin embargo, no es ésa la única singularidad uruguaya.

La fundación alemana Bertelsmann, que elabora un Índice de Transformación que refleja los avances de 125 países en materia de democracia, economía y gestión de gobierno, coloca a Uruguay en el noveno puesto en el ranking mundial y segunda en América Latina, detrás de Chile.

El diario español El País calificó recientemente a Uruguay de «oasis en el desierto» y la citada fundación Bertelsmann lo considera como «un caso excepcional en América Latina», por «el monopolio del Estado en el uso de la fuerza, la eficiencia del sistema administrativo, la separación de poderes, la estabilidad de las instituciones, la integración política y social y el consenso de las normas democráticas». En palabras del precandidato Mujica, «una ley que ustedes (los argentinos) no pueden entender; aprendimos a vivir con nuestras disidencias».

Considerando que ya no se encuentra rodeado de dictaduras como cuando fue bautizado «la Suiza de América», cabe concluir que la comparación es con el desempeño institucional y de gestión de sus vecinos. El mismo informe Bertelsmann menciona los «graves déficit» de la Argentina y señala «una gran diferencia entre los países de orientación socialdemócrata y los países con gobiernos populistas».

Recientemente, también la revista The Economist destacó que Uruguay no incumplió el pago de su deuda sino que buscó una reestructuración amigable y subrayó la continuidad política pese a la llegada al poder de un presidente de centroizquierda en el año 2005. Para la revista, la firme actitud de Tabaré Vázquez en el caso Botnia alentó inversiones extranjeras, lo que coloca a Uruguay en mejor situación para mitigar la actual recesión «que su vecina Argentina», que no ahorró en tiempos de bonanza y dejó recalentar su economía: «Debido a la desconfianza de los inversores: los bonos argentinos rinden 15 puntos porcentuales más que los del Tesoro norteamericano; a Uruguay en cambio se le carga una prima de sólo cinco».

Montevideo logró incluso que Uruguay fuese eliminado de la lista negra de paraísos fiscales que elaboró recientemente la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y Transparencia Internacional le otorga un índice de 6,9, igual al de Francia y Chile, contra el 2,9 de la Argentina. Desde ya que Uruguay no podrá mantener este año el alto crecimiento que exhibió en 2008 (8,9%), completando un ciclo de seis años consecutivos de expansión. Una de las causas del récord de 2008 fue la puesta en marcha de la planta de elaboración de celulosa Botnia, por la cual la gestión de Néstor Kirchner denunció al país vecino ante La Haya.

También la Fundación Getulio Vargas coloca a Uruguay en un puesto expectante en su índice de Clima Económico -segundo en América Latina, detrás del Perú- mientras que el banco JP Morgan recomienda adquirir bonos de deuda global uruguaya porque son bonos «sin riesgo». En un informe de este año, el banco señala que «es probable que la disciplina y adaptabilidad de las políticas económicas uruguayas minimicen el impacto negativo de la crisis global».

Uruguay cosecha así los frutos de una convivencia política civilizada y una continuidad de políticas de Estado por encima de los avatares electorales.

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