En el siglo XXI hay dos Electric Light Orchestra. Una es la que agrupa a músicos que en su mayoria no tuvieron nada que ver con la era de oro de este supergrupo setentista, Electric Light Orchestra Part 2, o sea la típica banda medio trucha que hace giras por todo el mundo para tocar los grandes éxitos que se han pasado en las FMs de todo el mundo. La otra es esta personalizada Jeff Lynne's Electric Light Orchestra que suena más a Lynne que a ELO, lo que en realidad es algo bueno. De hecho, este disco suena mucho más a The Traveling Wilburys que a ELO, lo que no es una casualidad, dado que casi todas ls canciones parecen inspiradas en el estilo de las leyendas con las que Lynne se dio el lujo de tocar en los dos discos de esa banda que incluía nada menos que a Bob Dylan, George Harrison, Roy Orbison, Tom Petty y el mismo Lynne, que trataba de conectarse más con el estilo psicodélico de su primer grupo, The Move. Así que en apenas más de 30 minutos de canciones hay muchos coros llorosos al estilo Orbison, mucho de slide guitar al estilo Harrison, y una elaboración sonora que recuerda los buenos tiempos de Abbey Road comandado por George Martin. Lynne toca todos los instrumentos, así que ésta es una orquesta unipersonal con la gran cualidad de cada una de las canciones suena a rock clásico y a hits de esos que uno puede cantar a la segunda oída. Es un trabajo breve, nada pretencioso y en el que no hay una sola canción que no vaya de lo bueno a lo brillante.
| Diego Curubeto |



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