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Jockey se quedó con la fiesta del rugby

Los elencos se fueron alter-nando en el dominio del marcador, cuestión que hizo incierto el resultado final.
Si bien por momentos el juego se hizo un poco desprolijo, hay que reconocer que el estado del terreno y las condiciones de manejo de la pelota, por la intensa lluvia caída minutos antes del partido, hicieron que no fuera el escenario ideal para que el juego fuera la vedette esperada.
En ese marco, Jockey fue claro en su planteo. Juego rápido, desplegado, buscando ganar metros por el abierto, intentando darle la mayor velocidad posible a sus desplazamientos. Del otro lado un Barbarians con un pack duro, pesado, con oficio de años, se hizo fuerte con su scrum, buscó los desplazamientos cortos, cercanos a las formaciones. Tal vez no fue muy fiel al estilo Barbarians, pero indudablemente por allí encontró los mejores réditos. Hizo el juego que mejor se adaptaba a los kilates de sus jugadores.
Pero fue Jockey el que comenzó a marcar ciertas diferencias, tanto en el marcador como en juego. Con el correr los minutos, con cancha pesada, buscando gente fresca en el banco, el Verdi-blanco se puso al frente en el marcador y aguantó a pie firme los embates del Barbarians, que en desventaja trató de jugar un poco más, pero no encontró los espacios. Por eso, en el segundo tiempo el dueño de casa fue quien impuso condiciones, más allá de cierto dominio territorial de los visitantes, que no tuvieron la profundidad necesaria para penetrar y superar el primer tackle del dueño de casa. Por momentos se vio mucha dinámica, los intentos por jugar (pese al clima) se vieron de un lado y otro. Quien más se animó, quien más arriesgó, al final se terminó quedando con el triunfo. En fin, una verdadera fiesta en la Cuna de la Bandera.

