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Juan Pablo Geretto: viaje al interior de un autista genial
J. P. Geretto: «Mi personaje no está aislado del mundo sino que se conecta de otro modo. En la vida, nadie se toma el tiempo -no sólo con los autistas- de conocer y entender al otro con sus particularidades».
La versión argentina, que se estrenará en abril en el Teatro de La Comedia, quedó en manos de la directora Alejandra Ciurlanti («Los padres terribles»; «La noche antes de los bosques») y el elenco está completado por Fabián Vena, Vanesa Maja, Iván Moschner, Osvaldo Santoro y Carla Pandolfi. «Rain Man» narra la historia de Charly, un vendedor de autos con perfil de estafador que, al morir su padre, descubre que tiene un hermano autista, quien además de ser el único beneficiario de la fortuna paterna, es incapaz de entender el significado del dinero. Movido por la ambición, Charly secuestra a su hermano y lo lleva a un intenso viaje de cinco días que incluye Las Vegas, donde prueba suerte en el juego explotando el extraordinario talento de Raymond para las matemáticas.
Geretto toma distancia de la película de Levinson: «La adaptación de la película al teatro es muy buena y creo que la readaptación argentina la mejoró. No fuimos por la película. La versión escénica más real con respecto a la relación de los dos hermanos y al síndrome de savant».
Periodista: ¿En qué consiste este síndrome?
Juan Pablo Geretto: Es un gran misterio. Cada caso es una entidad en sí mismo. Los que lo padecen son genios en algún área -música, matemáticas- y en otras tienen muchas limitaciones, pero no todos son autistas. Los definen como una isla de conocimiento en un mar de ignorancia. Suelen tener una memoria extraordinaria y pueden absorber una gran cantidad de datos que almacenan en su cerebro. En general, ven la parte del todo y capturan un detalle a fondo, desentendiéndose de otras cosas. Nosotros en cambio tenemos un conocimiento más disperso, nos parece imposible concentrarnos en una sola cosa.
P.: En la película, Raymond era una máquina de calcular. Parecía no tener sentimientos.
J.P.G.: Está encerrado en sus sentimientos, no es que no los tenga. En la obra resulta más verosímil este retrato de savant. Tiene más complejidad y además... se trata de una obra de teatro, no estamos haciendo un documental sobre el tema. Aquí lo que importa es el conflicto entre dos hermanos que fueron separados cuando nació el segundo, ya que supuestamente el mayor intentó matarlo. Dicho así parece una gran tragedia, pero lo que se cuenta es algo más cotidiano y tiene que ver con el vínculo que va naciendo entre ellos durante un viaje. Pasan de una relación de conveniencia a un vínculo afectivo y familiar.
P.: Háblenos de su caracterización como Raymond.
J.P.G.: Acá no se hace mucho hincapié en las curiosidades del personaje, aunque obviamente las tiene. Recién estamos en los primeros ensayos. Por ahora estamos jugando a pleno y con total libertad. Porque para mí Raymond es como un niño.
P.: Un niño perdido en su mundo...
J.P.G.: No es que no se conecte con el mundo. Se conecta de otro modo. Sucede que en la vida, nadie se toma el tiempo -no sólo con los autistas, sino con todo los demás- de conocer y entender al otro con sus particularidades. Siempre tratamos de llevar todo a nuestro terreno y a nuestro propio registro. De eso habla también la obra.
P.: ¿Es la primera vez que forma parte de un elenco?
J.P.G.: Hace más de quince años que no lo hago. En mis unipersonales siempre le doy a cada personaje un lugar y una historia. Acá me ayuda mucho el texto y todos los demás elementos en juego: la escenografía, la interacción con los otros personajes, las distintas situaciones dramáticas que se van desarrollando. Me encanta trabajar con este elenco.
P.: Raymond es uno de esos personajes que enamoran al público y suelen robarse todos los premios...
J.P.G.: Espero poder estar a la altura de la inocencia de Raymond y del amor que transmite su vida. Es una obra muy blanca y muy tierna, donde todos los personajes terminan dando lo mejor de sí, aunque también se ven las miserias y oscuridades de cada uno. Incluso el personaje de Charly es un gran papel. Porque un savant... más o menos uno ve cómo es. Pero un tipo común al que de repente le cae un hermano al que primero intenta explotar y del que luego se termina encariñando, atraviesa por cambios muy grandes que lo obligan a rehacer su vida.
P.: ¿Va a seguir con «La maestra normal»?
J.P.G.: Termino en marzo. A partir de abril sólo voy a hacer «Rain Man». Es imposible hacer las dos cosas. No me da la cabeza. Ya hice tres temporadas con ese espectáculo y estoy muy contento con la respuesta del público.
P.: Usted ejerce un gran dominio sobre el público. ¿O todavía tiene que salir a domar a la bestia?
J.P.G.: Cada función es diferente, hay días en que hay que domar a la bestia, otros en los que tengo que despertarla para que me corra, y hay días en que la bestia y yo la pasamos de maravillas. Algo que por suerte ocurre la mayor parte del tiempo.
Entrevista de Patricia Espinosa


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