22 de junio 2015 - 00:00

Julián vs. Aníbal, arranca la campaña

 Sin el plan A, que contemplaba a Florencio Randazzo como gobernador -este diario contó, el miércoles, que "Wado" de Pedro se lo planteó y el ministro estalló en furia-, Cristina de Kirchner tuvo que intervenir para terminar de ordenar la interna del FpV bonaerense: primero ubicó a Martín Sabbatella como vice de Aníbal Fernández y luego destrabó la negociación entre Julián Domínguez y Fernando Espinoza para que el matancero acepte ir de número dos del hombre de Chacabuco.

Resueltas las boletas y tras el impacto de las juntadas y los anuncios, en estas horas empieza a ordenarse la disputa inter-K que figura como la cuarta interna para gobernador en la provincia de Buenos Aires dentro del peronismo: en 1991, Eduardo Duhalde venció con un 81% a Carlos Brown; en 1999 Carlos Ruckauf derrotó con algo más del 76% a Antonio Cafiero; y en 2011, en las PASO, Daniel Scioli venció a Mario Ishii con más del 95% de los votos.

Esta disputa aparece, sin embargo, más pareja porque los dos están habilitados y en igualdad de condiciones, y la elección dependerá de los armados que hará cada uno. Este lunes, Domínguez juntará a su gente para definir el staff que lo secundará y los roles de cada uno. Vació su agenda para tener tiempo para hacer un esquema, siquiera preventivo, de los 50 días de campaña que le quedan por delante.

En tanto, Aníbal Fernández, que ayer se presentó en C5N con su compañero de fórmula, planea una actividad de inicio de ronda para este miércoles. En verdad, hasta ahora, el jefe de Gabinete casi no hizo campaña: más allá del acto de lanzamiento en el NH tango, no tejió acuerdos ni logró adhesiones públicas relevantes en estas semanas.

La interna peronista por la gobernación parece, al menos en el primer envión, una disputa de otro tiempo donde buena parte de la suerte electoral estará en conseguir que la boleta permanezca en el cuarto oscuro. No es un dato menor porque habrá dos boletas idénticas en las que sólo cambiará el nombre del candidato a gobernador, en una Domínguez-Espinoza y en la otra Fernández-Sabbatella, y sus respectivas fotos.

La presencia del titular de AFSCA, con presencia territorial en el oeste, fue un dato ambiguo: mientras parece reforzar a Fernández en el segmento no peronista, a la vez genera resistencia en el PJ clásico, sobre todo en los intendentes del conurbano, que acumulan disputas y choque con el exintendente de Morón.

Del otro lado, la presencia de Espinoza, que se negó a bajar su postulación y a quien la Casa Rosada considera muy cercano a Daniel Scioli, puede operar como un factor que genere resistencias entre los sectores más K, según lo que leen cerca de Aníbal F.