Con el bloque FpV-PJ a punto de ebullición, el camporismo quedaría con 10 de 72 legisladores que integran la Cámara en el mejor de los casos.
Jura de senadores: Cristina perdió en ovación con Menem; llega al 10-D con 15% de poder
Los senadores electos el 22 de octubre pasado prestaron juramento ayer -lo hicieron 23 legisladores tras el faltazo de Gladys González, del PRO- en una sesión especial que tuvo como condimento la reaparición en el Congreso de la expresidente Cristina de Kirchner. En las últimas semanas, la exjefa de Estado sufrió una derrota contra Esteban Bullrich, patinó al tratar de inmiscuirse en el PJ bonaerense, tendrá cerca de un 15% del poder real -votos- en la Cámara alta y, ayer, hasta perdió en ovación contra el otrora amado y hoy odiado Carlos Menem.
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El camporismo trató, en todo momento, de inyectar la supuesta "mística" que conlleva la sola presencia de la expresidente: algunos "periodistas" olvidaron su función y molestaron en los palcos del primer piso reservados a la prensa -la que fue a trabajar- para sacar desde lejos una foto que, a los gritos, querían obtener con un saludo de la exmandataria para enviar luego a amistades y familiares vía celular. Otros colegas titularon, horas más tarde, sobre Cristina como una senadora ya en plena vigencia en su cargo y relatando sus primeras actividades contra proyectos del Gobierno, pero, en realidad, su entrada en acción parlamentaria será efectiva el 10-D, con la asunción de la banca correspondiente.
Debajo del asiento que ocupó la vicepresidente y titular de la Cámara, Gabriela Michetti, se apostaron los tres gobernadores que asistieron al convite: Sergio Casas (La Rioja), Alberto Rodríguez Saá (San Luis) y Sergio Uñac (San Juan). A su lado se ubicó la secretaria de relaciones parlamentarias de Casa Rosada, Paula Bertol. En el recinto estuvo el senador Gerardo Zamora (Santiago del Estero), mandatario electo que renunció horas más tarde a su banca para tomar el comando de su provincia desde el 10 de diciembre.
Al tomar los juramentos por orden alfabético de provincias y luego por apellido de legisladores, Buenos Aires dio el puntapié inicial, con Bullrich y luego con Cristina. El primero llevó a su familia y la segunda lo hizo sola -la única de los 23-, con apoyo que obtuvo desde los palcos del segundo piso por diputados camporistas y una importante serie de aplausos que no están permitidos, por una regla no escrita del Senado que ayer nadie cumplió. Separada por el pasillo, intercambió comentarios en varios tramos de la sesión especial con el puntano Adolfo Rodríguez Saá, uno de los representantes de la única provincia que no firmó el consenso fiscal.
La mayor ovación se la llevó la jura de Menem -"¡Grande, jefe querido, ídolo!", gritaron desde los palcos de invitados-, que estuvo junto a sus dos nietos y su hija, "Zulemita". El gobernador Casas (PJ) abrazó al expresidente, gesto que minutos antes aplicó a los senadores electos por la mayoría y ganadores de esa elección, el exministro de Defensa Julio Martínez e Inés Brizuela y Doria, ambos del radicalismo.
Santa Cruz quedó para el final de la sesión. Arrancó el diputado nacional Eduardo Costa, archienemigo del matrimonio Kirchner en ese distrito: lo hizo junto a su familia, entre quienes estaba la mercodiputada Mariana Zuvic. Tras jurar, ambos debieron pasar al lado de la exmandataria, que miró hacia otro costado. En cambio, y durante la salida de los parientes de Menem, la expresidente saludó a "Zulemita".
A metros de Cristina se encontró, siempre de brazos cruzados, el jefe de la por ahora bancada del FpV-PJ y delegado premium de gobernadores justicialistas, Miguel Pichetto. Durante las últimas horas, se aceleró el conteo de legisladores que conformarán el nuevo bloque peronista y el rezago que quedará en Unidad Ciudadana, pese al intento desesperado del camporismo de mantenerse dentro del grupo para contar con mejores espacios en comisiones y, por supuesto, otras delicias presupuestarias.
La orden Pichetto fue categórica desde el cierre de listas para las PASO del 13 de agosto pasado, más allá de la estrepitosa caída del FpV en 2015: Cristina rompió el PJ, armó Unidad Ciudadana meses atrás y no tiene más espacio en el justicialismo. Sólo resta que gobernadores con melancolía K salgan de sus guaridas y apoyen la renovación del alicaído partido, que estima armar un bloque de entre 23 y 26 legisladores para pelar la primera minoría con Cambiemos. El camporismo quedaría en ese caso con 10 senadores de 72 en el mejor de los casos, es decir, un 15% del poder en la Cámara, como un final de fiesta.
Mariano Casal
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miradas. Esteban Bullrich saludó a su esposa tras jurar. También estuvieron los gobernadores Casas, Rodríguez Saá, Uñac y la secretaria de relaciones parlamentarias de Casa Rosada, Paula Bertol.
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