16 de diciembre 2008 - 00:00

Kirchner festeja en PJ con palos a Cobos y a Macri

Kirchner presidió la asunción de Balestrini, acompañado por Hugo Moyano.
Kirchner presidió la asunción de Balestrini, acompañado por Hugo Moyano.
Fue el broche de un operativo que, forzado, inició en 2005 al romper con Eduardo Duhalde: cuando arrancó, pastosa, la versión de siempre de «la marchita» de Hugo Del Carril, Néstor Kirchner pudo simular que es dueño formal e informal del PJ bonaerense (cuando en realidad sea al revés, y él sea propiedad de los peronistas bonaerenses).
El lugar tuvo su simbolismo: la casa de Gaspar Campos que habitó Juan Domingo Perón, a su regreso del exilio. Allí, como jefe del peronismo, el patagónico bendijo a la nueva cúpula bonaerense y declaró abierta la temporada electoral del año próximo.
Feroz, con nombre y apellido, castigó a Julio Cobos: es una «máquina de impedir», dijo sobre el vice. Con el mismo rigor, se plegó a la ráfaga de críticas contra los diputados porteños de PRO que votaron doble. Existe, se quejó, un «doble estándar».
Escoltado por Hugo Moyano, Daniel Scioli y quien será, desde el jueves oficialmente, el jefe del PJ bonaerense, Alberto Balestrini, Kirchner desplegó su artillería de tribuna en la ceremonia que marca, en lo legal, su apropiación del peronismo más poderoso del país.
Casi íntimo, dentro de la casa histórica que alguna vez Hugo Chávez prometió convertir en una casa para presidentes extranjeros, Kirchner se rodeó de los 48 nuevos consejeros del partido, electos el 30 de noviembre pasado en internas sin rivales.
Afuera, en el patio interno, se amontonó un segundo pelotón de legisladores, intendentes y funcionarios; afuera, en la calle, el tumulto aportados por los caciques de la zona. De locales, la dupla Cosentino-Lorenzino inundó de pasacalles premonitorios.
En los hechos, ayer Kirchner declaró abierta la temporada electoral que hoy, en La Plata, en el Teatro Argentino, se mostrará en una versión neoconcertadora que, además del PJ esencial, repetirá la ecuación de sumar radicales, sociales, piqueteros y frentistas.

Contrafuego

En silencio desde el 17 de noviembre, cuando recordó a la Alianza entre la UCR y el Frepaso, durante un acto por el aniversario del Día del Militante, Kirchner eligió ese escenario para seleccionar a sus enemigos preferidos para 2009.
Apuntó, por orden de aparición, a Cobos y a Macri. «¿Por qué fueron tan duros con Borocotó y son tan permisivos con quien tiene la responsabilidad de ser vicepresidente y es una máquina de impedir y poner obstáculos permanentes?», se preguntó el patagónico.
Hablaba, claro, del vicepresidente a quien le reservó otra embestida: se dirigió a Scioli y le agradeció «fuertemente el acompañamiento en la vicepresidencia».
Para justificar la comparación, prefirió un recuerdo parcial: dijo que «conversábamos y discutíamos, pero coordinando, en el marco de una lealtad absoluta como hoy tiene Alberto (Balestrini) con él. Ésa es la lealtad bien entendida».
¿Olvidó que, por declaraciones de Scioli sobre aumento de tarifas y seguridad jurídica le cerró el teléfono y lo apartó de la agenda oficial durante más de un año? Claro que no: si recordaba aquello, se desvanecían sus argumentos sobre la «traición» cobista.
«Debe ser tenida en cuenta la actitud de nuestro conductor, siempre apostó a abrir los brazos más allá de que muchas veces abriendo los brazos se expone a una puñalada trapera», se abrazó a un Perón que reencontró, necesita, hace apenas unos meses.
Cerró el capítulo del mendocino con una frase a lo Kirchner. «En 2009 lograremos una victoria contra la defección».
Se dedicó luego a los macristas del doble voto y a las críticas por la captura de voluntades que hace el Gobierno.
«Cuando hubo un diputrucho salió en las tapas y hoy que hay dos diputruchos y otro que no votó y que no sabía, ese de la Coalición Cívica, se trata de colocarlos en la página 58 diciendo simplemente que son inocentes», hizo blanco sobre Macri y los suyos.
Pidió, entonces, «terminar con el doble estándar» que implica que «cuando alguien tiene diferencias y rompe con el Gobierno es héroe nacional y cuando alguien adhiere al Gobierno» es todo lo contrario.

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