- ámbito
- Edición Impresa
Kirchnerismo pasa el peine al quórum propio en Diputados
• El oficialismo ajusta el quórum.
• Problemas a solucionar: banca de Scotto, Insaurralde y la rebelión neuquina.
Martín Insaurralde
El kirchnerismo no tuvo problemas de número en Diputados hasta ahora, pero la diferencia entre el éxito y la falta de quórum no pasa de tres diputados, demasiado cerca del peligro. Nadie le da hoy más de 132 votos al oficialismo, "con toda la furia".
El kirchnerismo, aunque muy ajustado, no debería tener problemas por ahora, pero los movimientos de los últimos tiempos obligaron al Gobierno a ajustar posiciones.
Uno de los temas a solucionar es la salida de la bancada de la cordobesa Carolina Scotto. La exrectora de la Universidad Nacional de Córdoba anunció la renuncia a la banca, a la que llegó junto al grupo de kirchneristas de su provincia. Con eso el oficialismo perdió una banca clave.
Salida
Scotto no se fue de Diputados con fuertes declaraciones contra el Gobierno o el propio kirchnerismo. Eligió el bajo perfil para su salida del oficialismo (con regreso seguro a la actividad docente universitaria), pero igual provocó una revolución y eco en otros cordobeses como Eduardo Accastello o los diputados Martín Gill y Nora Bedano, que formaron parte de los roces que provocaban quejas en la ahora exdiputada.
El problema es que hasta ahora no se completó el trámite de renuncia que permita la asunción del reemplazante de Scotto, el intendente de Villa del Totoral, Ernesto Bernabey. Unidos y Organizados ya lo anuncia como propio, pero hasta que Scotto no envíe la nota de renuncia a Mesa de Entradas, poco podrán hacer. Diputados espera que eso suceda hoy, pero el problema es que la sesión de mañana está convocada como especial y el reglamento limita que se tomen juramentos. La pasión del kirchnerismo por las sesiones especiales con temario cerrado en este caso le jugaría en contra: "El número con aliados, con toda la furia, hoy nos deja con tres diputados arriba. El reemplazo de Scotto no puede demorarse".
Hay otros frentes más complicados. En los 132 votos que conserva el kirchnerismo debe contarse la lealtad de los diputados neuquinos de Jorge Sapag, pero el gobernador de Neuquén hoy está en guerra con el Gobierno de Cristina de Kirchner por la nueva Ley de Hidrocarburos. El equilibrio, entonces, se vuelve más inestable.
Más seguros se mantienen los diputados misioneros que siguen a Maurice Closs y que el año pasado anunciaron el armado de bancada propia, pero que continúan en el sistema planetario del kirchnerismo. Las necesidades financieras de la provincia garantizan que ese estatus se siga manteniendo. "Mi banca es del Frente para la Victoria; yo integré una lista", había dicho Insaurralde, aunque sin aclarar si se refería a alguna posibilidad de renuncia en caso de que tome el rumbo del Frente Renovador.


Dejá tu comentario