Los críticos de Barack Obama lo culpan de un error estratégico al haberse negado a implicarse militarmente en Siria de manera masiva y, en vez, buscar orientarse hacia la región del Pacifico asiático.
El repudio más duro contra Washington llegó ayer desde Francia, su "más viejo aliado", que nunca pudo olvidar que en 2013 Obama se negó, a último momento, a atacar al régimen del presidente sirio Bashar al Asad. El excanciller francés Laurent Fabius recordó en el canal de radio francés Europe 1 que "en agosto de 2013, Bashar usó armas químicas y que el presidente Obama había dicho 'si usa armas químicas sería pasarse de la raya' y se pasó la raya sin que hubiera ninguna reacción". "Cuando escribamos la historia nos daremos cuenta de que fue un punto decisivo, no solamente en la crisis en Medio Oriente, sino también en Ucrania y el mundo", reprochó el exministro tras expresar su decepción ante las "ambigüedades" y la falta de "muy fuerte compromiso" de los estadounidenses en Siria.
En Washington también, cada vez más voces se alzan contra lo que se estima ser un simple discurso diplomático. "Los historiadores abrirán un día nuestros archivos y se preguntarán lo que pensábamos poder lograr con este tipo de declaraciones", se preguntó, indignado Jonathan Schanzer, de la Fundación para la Defensa de las Democracias.
Gran escéptico del intervencionismo militar y conocido por su optimismo, el secretario de Estado, John Kerry, apuesta desde hace meses por la diplomacia entre unos veinte países del mundo y de la región para lograr la paz en Siria. La semana pasada se firmó un acuerdo internacional en Múnich para llegar a un hipotético "cese de hostilidades" esta semana y para abrir vías para la ayuda humanitaria en Siria. Sin embargo, esta tregua parece cada vez más ilusoria con la intensificación de la ofensivas de Siria y Turquía. Pero EE.UU. parece impotente ante esta situación. La consejera de seguridad nacional de Obama, Susan Rice, volvió a condenar y expresar el "rechazo más fuerte" de los bombardeos, que probablemente son rusos, contra hospitales en la región de Alepo que causaron 50 muertos según la ONU. Lo mismo hizo ante los ataques turcos contra los kurdos sirios y que complican la alianza turco-estadounidense.
Washington se encuentra en una posición muy incómoda. En principio es aliado de Turquía, por su membrecía de la OTAN, pero al mismo tiempo apoya a las Unidades de Protección del Pueblo (YPG) -las milicias kurdas en Siria, representadas por el Partido de la Unión Democrática- que luchan contra el EI. Asimismo trabaja con Rusia para llegar a una solución diplomática y política en Siria. La muestra de esta colaboración es el acuerdo reciente en Múnich, impulsado por Kerry y su homólogo ruso Serguéi Lavrov.
| Agencia AFP |

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