27 de mayo 2011 - 00:00

La boca del pez

Daniel Filmus operó ayer como vocero oficioso de la salida de Sergio Schoklender de Madres de Plaza de Mayo. Contó que habló con Hebe de Bonafini, a quien notó «afligida», la destacó como una «garantía de transparencia» pero, sobre el final, entró en terreno fangoso: abonó las sospechas de desmanejos.

«Cualquier peso que sea del Estado y que no se utilice en beneficio de los que más lo necesitan es un crimen, sea para el destino que sea», dijo, y agregó: «Cuando se utilizan los recursos públicos para intereses privados, hay que actuar con todo el peso de la ley».

El candidato a jefe

de Gobierno porteño se zambulló en el affaire Schoklender quizá sin advertir que abonaba las versiones sobre desmanejos de fondos en los emprendimientos de Sueños Compartidos, cuyo control y fiscalización debió estar a cargo del Gobierno nacional.

En esa línea, la diputada de la Coalición CíElsa Quiroz, reclamó ayer que un fiscal investigue de oficio los manejos financieros de la fundación.