13 de enero 2009 - 00:00

La buena música se mudó a Punta del Este

«Pulso ciudadano», formación que tiene en la cantante Cecilia Bonardi y en el guitarrista y arreglador Martín Almada sus sostenes fundamentales.
«Pulso ciudadano», formación que tiene en la cantante Cecilia Bonardi y en el guitarrista y arreglador Martín Almada sus sostenes fundamentales.
Punta del Este - En la década del '30, cuando era complicado llegar a Punta del Este, el vasco Modesto Sagasti comenzó a construir donde la avenida Gorlero se junta con la Playa Brava el hoy muy emblemático complejo Nogaró, un hotel luego edificio de departamentos, casino, galería comercial y dos salas de teatro en el subsuelo. Por entonces, no habría podido suponer en qué se convertiría esta ciudad ni imaginado tampoco que en los años '70, bautizadas con el muy recordado nombre de La Fusa, esas dos salas albergarían, simultáneamente y en un mundo muy diferente del actual, al trío de Toquinho, María Creuza y Vinicius de Moraes por un lado y al dúo de Amelita Baltar y Astor Piazzolla por otro.
Fueron muchas los tiempos en que esas salas para unas 200 personas, que presentan un enorme óleo de Vinicius pintado por Hermenegildo Sabat enmarcando la boletería, permanecieron cerradas. Y también varias en las que una nieta de Don Modesto, Mariana Sagasti, produjo temporadas de teatro. Ahora es otra nieta, Cecilia Sagasti, en ese papel de productora, la que se ha dado a la tarea de rescatarlas para la música con un tipo de oferta cultural de la que no abunda en este lugar.
Todo arrancó en la primera semana del año con los grupos Pulso ciudadano, Zambo Tangotronic y La musical mexicana. El segundo fin de semana el elenco incluyó otra vez a Pulso Ciudadano, al cantautor Beto Caletti y al armoniquista Luis Robinson. Siempre con Pulso... como banda anfitriona, se irán sumando en próximos fines de semana el trío del baterista Néstor Astarita, el saxofonista tanguero/jazzero Jorge Retamoza, el dúo de Sandra Baylac y Laura Vázquez «Divas de diván»; y cerrará el ciclo el jueves 29 y el sábado 30, a manera de madrina, la brasileña María Creuza, que estará volviendo así a un espacio que le ha sido tan significativo en el pasado.
Pulso ciudadano es una formación que tiene en la cantante Cecilia Bonardi -ex Flores negras- y en el guitarrista y arreglador Martín Almada sus sostenes fundamentales. Con esa base, se pueden agregar otros músicos hasta alcanzar la formación de sexteto -en Uruguay se están presentando en trío, con el muy buen contrabajista Roberto Seitz-. Así, han grabado dos discos, el último «Matisses», y con la fuerte presencia de voz dulce y expresiva sin errores técnicos y enorme seducción de Bonardi, ofrecen un repertorio en el que conviven clásicos tangueros como «Los mareados», «Afiche», «Milonga de mis amores», «Pedacito de cielo», con temas poco escuchados de Astor Piazzolla como «Las ciudades» y «Los paraguas de Buenos Aires»; música uruguaya de Jaime Roos y Rubén Rada, como» «Colombina», «Piropo» y «Candombe para Gardel», o piezas muy poco conocidas, como la excelente «Graffiti de las almas» de Abonizio/Vitale/González.
Lo de Caletti, un cantante habitué de los cafés concert y clubes de jazz de Buenos Aires y con recurrentes giras internacionales, pasa por la canción brasileña; sea de autores fundamentales de ese país como Noel Rosa, Ary Barroso, Tom Jobim, Chico Buarque, Francis Hime, Joao Bosco y Dorival Caymmi, o de su propia creación. Va así del choro al samba, de la bossa nova al baiao, sin perder jamás las que son sus mejores virtudes: la prolijidad en la afinación, la sutileza en el fraseo, la buena pronunciación del portugués, el profundo conocimiento del repertorio.
El armoniquista Luis Robinson es una suerte de personaje histórico del blues y el rock argentino. Fue fundador de La Mississippi Blues Band, tocó con figuras como James Cotton o Albert Collins. Fue telonero de los Rolling Stones y de B.B.King, y compartió discos y escenarios con Pappo, Botafogo, Los Redondidos de Ricota y Las Blacanblues. En Punta del Este hizo subir al escenario toda esa historia con un par de conciertos de llamativo virtuosismo instrumental y absolutamente blueros.

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