2 de febrero 2010 - 00:00

La Corte se defiende de acusaciones del Gobierno

Ricardo Lorenzetti, Carlos Fayt
Ricardo Lorenzetti, Carlos Fayt
El presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Ricardo Lorenzetti, eligió ayer su página de Facebook para desmentir a través de un comunicado los rumores de una posible candidatura como vicepresidente de Julio Cobos. El titular del máximo tribunal señaló que la versión le había parecido tan «absurda e insostenible» que en su momento no creyó necesario aclarar nada, pero aprovechó el mensaje para sugerir sus propia versión conspirativa al sostener que la finalidad de este rumor «en cambio, es previsible, porque se pretende afectar la imagen imparcial de un juez vinculándolo a una candidatura política». A 31 personas les gustó esto.

Más clásico en sus manifestaciones, otro ministro de la Corte, Carlos Fayt, respondió ayer a las acusaciones de Néstor Kirchner y otros integrantes del oficialismo sobre una posible confabulación entre la Justicia, la oposición, Martín Redrado y los llamados «grupos económicos» contra el Gobierno. «La Justicia es un poder del Estado, no un partido político», subrayó Fayt en declaraciones a la prensa en la puerta de su domicilio, y remató al sentenciar «yo no estoy en ninguna conspiración».

A modo de pregunta retórica -y en una indirecta directa referencia a los dichos del ex presidente y del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández- el ministro agregó: «¿Les parece que es una cosa descabellada, sin sentido, injuriosa para la Justicia o no? Eso lo dicen ustedes». A esta postura se sumó ayer el presidente provisional del Senado, José Pampuro, quien volvió a tomar distancia del Gobierno al señalar que «no es acertado hablar del Partido de la Justicia». Agregó en este punto que «hay poderes claramente diferenciados por el marco constitucional y hay que trabajar en esa dirección».

Los dichos de Lorenzetti y de Fayt inauguraron así las actividades del máximo tribunal -que sí iniciará oficialmente el próximo 16 de febrero-, luego de una feria judicial que tuvo más de agitación que de descanso. Los ministros de la Corte salieron a responder los vapuleos de un Gobierno enojado por los malestares veraniegos que les provocó el fuero Contencioso Administrativo al suspender los dos decretos de necesidad y urgencia que dispusieron el uso de reservas del Banco Central para renegociar vencimiento de la deuda pública en 2010 y la remoción de su entonces presidente, Martín Redrado.

El máximo tribunal siempre se muestra sensible a todo tipo de presiones o críticas que lo vincule a la dimensión política que, después de todo, siempre tiene la Justicia. En esta clave se puede leer otra de las afirmaciones del mensaje de Facebook de Lorenzetti, quien sostuvo que «la idea de debilitar a los jueces mediante rumores vinculados a la política, o la corrupción, o cualquier otra actividad incompatible con su función no es nueva ni exclusiva de nuestro país, e incluso parece ir en aumento».

El titular de la Corte, sin embargo, matiza más adelante sus afirmaciones de independencia al destacar que «no es malo que un juez se dedique a la política, y así lo demuestra el busto de homenaje a Figueroa Alcorta, en la sede del Palacio de Justicia, por su actuación en los tres poderes del Estado. Sin embargo, si uno tomara esa decisión, debe decirlo claramente».

La sensibilidad del máximo tribunal tiene también otro referente inmediato: la acción de amparo presentada por la provincia de San Luis contra el DNU 2010/09, que ordenó la creación del Fondo del Bicentenario con reservas del BCRA.

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