El comportamiento del mercado local del video hogareño durante 2010, muestra algunas realidades que profundizan la debacle que atraviesa el sector, cercado tanto por el comercio ilegal como por la lógica expansión de nuevas tecnologías que compiten en el amplio segmento del entretenimiento. De acuerdo con información suministrada por la Unión Argentina de Videoeditores, en el año 2007 la recaudación por venta directa representaba algo más del 25% del total, mientras que el resto de la facturación correspondía a la venta para alquiler. Con cifras decrecientes en lo global, la tendencia comenzó a revertirse en 2008, con la venta alcanzando prácticamente el 50% del total y superando finalmente, en los estimados de 2010, a lo recaudado en el segmento rental. Siguiendo el informe de UAV, la recaudación general del sector ha crecido todos los años de 2007 a la fecha, pero con un incremento muy marcado en el segmento ilegal, que pasó de recaudar 500 millones en 2007 a 1.000 millones en 2010. A todo se suman otros factores comerciales: por un lado, el principal segmento afectado por la copia ilegal es el de los alquileres, lo que ha llevado a que, en la actualidad, sobrevivan tan sólo 600 videoclubes en toda la Argentina. Otro tema pasa por la composición del precio de venta al público, ya que en el circuito legal esa cifra incluye varios impuestos -IVA, Impuesto al Cine, Ingresos Brutos-, además de considerar que la distribución retiene entre el 40 y el 50% del PVP por sus servicios. Si bien la carga impositiva es un ítem relevante, su desaparición puede ser meramente un paliativo para el sector, que también deberá adecuarse, primero, a que el cine es un producto cultural, con una masividad relativa como los libros; y, segundo, a que la etapa monopólica del video ha pasado a la historia y el desafío pasa por encontrar al público interesado en los originales a partir de la diversidad en la oferta de títulos, la calidad de las presentaciones y la competitividad no ya respecto del segmento ilegal sino de la oferta de material original que existe fronteras para afuera. Creer que parte del dinero de la piratería puede volver al circuito legal es una utopía peligrosa.
Horacio Moreno
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