15 de noviembre 2013 - 00:00

La derecha se hunde en la crisis tras la primavera piñerista

Evelyn Matthei
Evelyn Matthei
 Santiago (enviada especial) - Según esperan los observadores, las elecciones del domingo dejarán a la coalición liderada por el presidente Sebastián Piñera sumida en una crisis con varias aristas: el fracaso electoral, la desunión del sector y en una encrucijada de valores.

El golpe será electoral, claro, por la incapacidad que demostró el centroderecha gobernante para leer el clima social, que considera insignificantes los avances económicos de los últimos cuatro años y que no lograron plasmarse con claridad en la campaña de la oficialista Evelyn Matthei.

También será partidario, debido a las diferencias entre las diferentes agrupaciones de la coalición conservadora en torno de las reformas que reclama una parte considerable de los chilenos, algo vinculado a las dificultades que tuvo para designar un candidato común.

Pero la crisis será fundamentalmente ideológica, dada la imposibilidad de buena parte de los miembros de la Alianza por Chile de tomar definitiva distancia del legado de Augusto Pinochet, que reivindicó por años, pero que atrasa cada vez más a ojos de la sociedad.

Cuando faltaba apenas una semana para la convocatoria a las urnas, el descargo del líder del partido Renovación Nacional, Carlos Larraín, dejó perplejo a su propio comando. "Fue un error, un error camotudo (enorme). El electorado nuestro es turnio (bizco), no sabe para dónde mirar, eso es lo que les pasa", declaró el dirigente, al aludir al nombramiento de Matthei como abanderada para los comicios, en vez de haber insistido con el exministro de Minería, Laurence Golborne, quien en abril debió declinar su precandidatura por sospechas de corrupción.

No hubo diario, noticiero o blog de este país que no haya debatido largamente sobre la "gaffe" de Larraín, lo que forzó a Matthei a explicar las palabras de su supuesto aliado. "Somos todos amigos, cada uno tiene derecho a decir lo que quiere y no me voy a referir más a eso", indicó, incómoda, a la prensa en el marco de su gira final por el sur chileno.

Un traspié que se sumó a una campaña que nunca pudo despegar y que estuvo cargada de polémicas. En septiembre, cuando se cumplió el 40° aniversario del golpe militar que derrocó a Salvador Allende, Matthei no estuvo a la altura de la revisión histórica que exigía la mayoría de la sociedad, un punto que sí fue captado por el presidente Sebastián Piñera al solicitar un mea culpa de los "cómplices pasivos" de la dictadura. Pero Matthei aseveró tajante: "Yo tenía veinte años cuando fue el golpe, no tengo por qué pedir perdón. Los sectores políticos no piden perdón".

Esta fractura, latente siempre frente a un presidente que hizo punta, acaso en soledad, para generar una nueva derecha, más moderna y distante del pasado autoritario, se ahondó tras la decisión de La Moneda de clausurar en octubre un penal de lujo para represores condenados por violaciones a los derechos humanos.

"Yo creo que el principal desafío (para la derecha) será resolver su posición ante la dictadura. Hasta ahora no ha sido capaz de superar la problemática de la dictadura y avanzar. Si no logra superar ese relato, nunca va a llegar al electorado. Por más que Pinochet haya traído bienestar económico, él mató. Y es una cuestión valórica la que se interpone ante sus logros", dijo Marta Lagos, directora de la Corporación Latinbarómetro, a Ámbito Financiero. Es precisamente esa dicotomía la que no supo resolver Matthei, quien se recostó en la vieja guardia.

El oficialismo está dejando la piel para movilizar al electorado sedentario y darle a Matthei la posibilidad de mantener a flote su candidatura hasta un balotaje el 15 de diciembre, aunque los analistas advierten -toda una paradoja- que ese escenario terminaría de hundirlos. "Lo mejor que le puede pasar a la derecha es perder en primera vuelta. Porque en caso de un balotaje, obtendría menos del 40% de los votos. Una cifra irrisoria si se tienen en cuenta los resultados históricos", agregó Lagos.

Sin ilusiones presidenciales valederas, la derecha enfrenta otros problemas delicados. El oficialismo hace fuerza por lograr un número importante de legisladores en el Congreso que le permita poder defender sus posturas frente a las reformas estructurales que Bachelet promete emprender en un eventual mandato. Para peor, de acuerdo con las previsiones de las principales consultoras, con el nuevo sistema de voto voluntario el electorado de derecha podría bajar su participación, un escenario que ya se adelantó en las municipales del año pasado.

Los analistas coinciden en que Piñera no ha descollado como presidente, a juzgar por la manera en la que ha llevado a cabo sus emprendimientos, si bien los resultados que obtuvo marcan una continuidad sostenida con los gobiernos previos de la Concertación. Su mayor falencia ha sido la imposibilidad de otorgarle una identidad fresca a la derecha y no lograr imponer un candidato representativo de las necesidades de los chilenos.

"Piñera es un gran financista, no es empresario. No ha hecho nada mal, hizo más eficiente al Estado, arregló oficinas, limpió cosas burocráticas, instaló nuevas políticas necesarias, creó hospitales, rutas. Pero de todas maneras fue un pésimo gobierno, que no tuvo la cintura política necesaria. Su mayor fracaso es que políticamente es un desastre", sostuvo Lagos.

De confirmarse lo que adelantan los sondeos, el primer gobierno de derecha electo por el voto mayoritario en cinco décadas se arriesga a pasar a la historia como un mero paréntesis.

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