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“La desaparición del libro impreso está muy lejos”
Para el director editorial para América del grupo colombiano Norma, «los que hacemos libros impresos no nos podemos cerrar a las nuevas tecnologías, pero las editoriales van a continuar por mucho tiempo como generadores de contenidos».
Periodista: ¿Qué pasa en un grupo editorial poderoso, que se extiende por numerosos países, cuando el futuro es el del libro digital, del e-book?
Gabriel Iriarte: Todas las editoriales importantes están incursionando con paso firme en el libro digital. De modo inevitable eso va a producir cambios en la industria. Yo no creo que van a ser cambios muy a corto plazo, especialmente en nuestros países. No sé hasta qué punto este boom que se está dando en los medios acerca del futuro del libro, de la inminente desaparición del libro impreso. Pienso que es más una campaña de los productores de soportes digitales, como Kindler de Amazon, iPod de Apple, Sony Reader, Astak EZ Reader, Papyre de Grammata. No sé hasta qué punto una persona puede comprar un dispositivo versátil y multifacético como el iPod para leer libros. Creo que la desaparición del libro impreso está muy lejos. En el año 2000 vine a Buenos Aires a un Congreso Mundial de Editores, y el tema era «La desaparición del libro impreso». ¿Qué lo iba a enterrar? El CD, el Compact Disc. La paradoja es que está desapareciendo más el CD que el libro impreso.
P.: ¿Qué está pasando con el libro impreso?
G.I.: Sigue creciendo, sigue aumentando. Es cierto que el consumo de los e-books, de los libros descargados, ha aumentado muchísimo, de forma muy rápida, sobre todo en Estados Unidos, donde están los mayores productores de soportes digitales. Que las cosas vayan hacia allá no me cabe la menor duda. Los que hacemos libros impresos no nos podemos cerrar a las nuevas tecnologías que están llegando. Y van a llegar. Pero creo que las editoriales van a continuar por mucho tiempo como generadores de contenidos. El soporte puede variar o puede diversificarse. Va a haber libro impreso, libro electrónico, libro interactivo, todas las variantes que se están ofreciendo y las que van a ir apareciendo inevitablemente.
P.: ¿Qué sucederá con el universo editorial actual?
G.I.: Los generadores de contenidos, y los transmisores de esos contenidos, o sea los editores, siempre van a seguir cumpliendo una misión independientemente del soporte en el cual se presenten, se vendan o se ofrezcan esos contenidos. Lo mismo, si aumentan los contenidos, los autores seguirán cumpliendo una función cardinal, independientemente del soporte en el cual se divulguen esos contenidos.
P.: ¿Y los derechos de propiedad intelectual, en función de la creciente piratería?
G.I.: Eso es algo incierto. Habrá piratería seguramente. Si los hackers penetran en el Pentágono y la CIA, cómo no van a robarse un pinche libro, como dirían en México. Ese es un problema profundo y real que existe. El control de eso en el mundo virtual, en la red, es verdaderamente muy difícil. Ese es uno de los problemas fundamentales: el control de la piratería en el mundo digital, y es muy muy complicado.
P.: ¿Cómo ve el panorama actual del libro en nuestra lengua? ¿Qué diferencia hay entre España y América Latina?
G.I.: El mercado español del libro es el doble de toda América hispana. Nuestros mercados son realmente chicos, no sólo por las tasas de analfabetismo que se presentan en muchos países, y en los que la Argentina y Uruguay parecieran ser la excepción, sino por la falta de poder adquisitivo, que se suma a la falta de lectores. Hasta ahora los estados se están ocupando en promover la lectura, es un fenómeno reciente. En México es más antiguo. El crecimiento de lectores en el mercado colombiano, donde ha aumentado el número de escritores significativos, es muy lento. La Argentina es una excepción, aquí se lee mucho más. Es proporcionalmente el país de América Latina en que más se lee. Colombia tiene mayor cantidad de habitantes que la Argentina, pero sin embargo, el mercado del libro en unidades es el doble que en mi país.
P.: ¿Qué género es el dominante?
G.I.: La ficción en todas sus variantes, de la literatura más exquisita al best seller común y corriente, domina en todos los mercados. Se lleva la tajada del león en las preferencias de los lectores. La gente busca entretenerse, divertirse. Después vienen los libros de formación, los de autoayuda y la información, los libros de actualidad, de historia, de la coyuntura política. Los tres grandes pilares son la información, la formación y el entretenimiento.
P.: ¿Cómo enfrenta un grupo editorial colombiano a grupos españoles como Planeta y Aguilar-Alfaguara o internacionales con base en España como Bertelsmann-Random House?
G.I.: Ellos tienen una gran ventaja, su mercado doméstico es muy grande y con que les vaya bien allí les es suficiente. América es hasta cierto punto, esto no es categórico, algo marginal. Si no venden muy bien en América por eso no se van a quebrar. Si les interesa es porque es mercado potencial, y porque todo suma. En tanto que para un grupo como Norma, un grupo latinoamericano, América Latina es nuestro mercado doméstico. Nuestra fuerza, en la que nos basamos, es que somos locales y por tanto eso nos otorga tener la perspectiva y la sensibilidad latinoamericana.
Entrevista de Máximo Soto


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