18 de diciembre 2015 - 17:48

La devaluación impactará en precios de las naftas

Juan José Aranguren
Juan José Aranguren
El ministro de Energía, Juan José Aranguren, admitió ayer que será "bastante difícil" que la devaluación del peso no se traslade al precio de los combustibles, aunque anticipó que buscarán que no haya aumentos en los primeros meses del año próximo. "Lo que vamos a hacer es que el impacto de la devaluación no se traslade totalmente al precio de los combustibles. El presidente Macri nos pidió decir la verdad. Que no se traslade va a ser bastante difícil, porque si no se desfinanciarían las provincias", afirmó el funcionario en declaraciones radiales.

Adelantó que intentarán "consensuar con los actores económicos" para que "en los primeros meses, aproximadamente tres meses, no aumenten", aunque sugirió que para lograrse el acuerdo se necesitará un ajuste previo en los valores al público.

Las declaraciones del titular de Energía revelan uno de los problemas a que se enfrenta la nueva administración. Si el precio local del petróleo se mantiene entre u$s 66 y u$s 77 como había acordado el Gobierno anterior con petroleras y provincias productoras, los combustibles deberían aumentar alrededor del 40%, teniendo en cuenta la cotización del dólar ayer.

Esto es así porque las empresas refinadoras pagan el crudo a las productoras en pesos según el tipo de cambio que se entiende en este caso, será el del mercado mayorista.

Aranguren ya anunció que se volverá a negociar un acuerdo con las compañías, las provincias y los sindicatos, porque el actual vence la semana próxima. Se anticipa que habrá una baja en el valor local del barril para atenuar el impacto de la devaluación en los surtidores.

Pero la posibilidad de esa rebaja está condicionada por la necesidad de mantener la actividad y el empleo en los yacimientos, a la par de seguir generando un monto de regalías que aseguren el financiamiento de las provincias petroleras.

El problema tiene además otro costado crítico por el lado de la inflación debido a que una disparada de los precios de los combustibles no sólo impactaría en los índices, sino que estimularía más aumentos en otros productos.

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