18 de abril 2012 - 00:00

La economía no deja margen para aventuras

París - Mientras el presidente francés, Nicolas Sarkozy, retrata al socialista François Hollande como una amenaza a la estabilidad del euro y la disciplina fiscal de Francia, la realidad de la economía establecerá un curso similar a quien sea que gane la presidencia.

La retórica política ha tendido a ampliar la brecha entre los programas económicos de ambos, pero ésta se reduce en realidad a una diferencias sobre el manejo de los tiempos: el conservador Sarkozy se ha comprometido a equilibrar el presupuesto antes de 2016, mientras que Hollande, quien encabeza las encuestas por unos diez puntos porcentuales para la segunda vuelta del 6 de mayo, se fijó como fecha límite 2017.

Quienquiera que se imponga tendrá que convencer a los mercados de que París, a pesar de su débil crecimiento y sus pobres finanzas, tiene más en común con los sólidos países del norte de Europa que con los países abrumados por las deudas de la periferia de la eurozona.

«En los mercados financieros hay una duda persistente», dijo Bruno Cavalier, economista de Oddo Securities. «El primer objetivo es no enviar señales equivocadas para que los inversores no empiecen a hacerse preguntas serias acerca de la reducción del déficit», agregó.

Ambos candidatos se han comprometido a reducir el déficit al límite del 3% del PBI impuesto por la Unión Europea el año que viene, y si bien las capacidades de Hollande para cumplirlo no se han probado, ya que nunca ha tenido un puesto de gabinete de alto perfil, el historial de Sarkozy no es del todo favorable. Una de las primeras cosas que hizo al asumir el cargo en 2007 fue informar a sus socios de la eurozona que desgarraría las metas fiscales del país.

Aunque la historia, de hecho, está en contra de los dos: Francia no ha balanceado sus cuentas desde 1974.

«Con base en los últimos cuarenta años, Francia tiene un historial pobre en términos de disciplina fiscal», dijo Herve Boulhol, jefe de la mesa para Francia en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, un think-tank de los países ricos.

Hollande se está tomando una licencia para moverse de modo lateral. Él ha dicho que relajaría sus objetivos de déficit si el crecimiento económico es débil, pero la cuesta que debería remontar sería un poco mayor después de las tres primeras medidas que pretende introducir en una sesión parlamentaria especial de verano (boreal): un aumento de los pagos para el regreso a la escuela de los adultos, un depósito respaldado por el Estado para los inquilinos jóvenes y la reducción de la edad de jubilación a 60 años para las personas que comenzaron a trabajar a los 18 se reflejarían en un aumento del gasto.

Sarkozy comienza con una tarea más difícil, dado el plazo más corto que se ha fijado, y sus planes descansan en previsiones de crecimiento optimistas y en lo que incluso el instituto de tendencia conservadora Montaigne califica como una sobrestimación del 20% en su programa de ahorro.

Los dos candidatos planean hacer el corte mayor del déficit en 2013, y cuentan con un crecimiento económico del 1,7% al 1,75%. Para la mayoría de los economistas, sin embargo, el crecimiento previsto será mucho más débil -en promedio, menos de un 0,9%- y esperan que el objetivo de déficit no se cumpla.

Pero las estimaciones de los postulantes van más allá: Sarkozy espera que el crecimiento se acelere a un 2% en los años siguientes, mientras que Hollande considera que repuntará hasta un 2,5% anual a partir de 2013.

La tasa media de crecimiento anual de Francia ha sido de sólo un 1,6% en los últimos 20 años, e incluso el Gobierno de Sarkozy admite que el crecimiento potencial de largo plazo de la economía es de sólo el 1,7%.

La prima que los inversores demandan para hacerse con bonos franceses, en comparación con los más seguros de Alemania, ya está en alza y en los máximos niveles desde enero, en la medida en que las inquietudes sobre la deuda de la eurozona crecen nuevamente.

«Si la claridad, la persistencia y la prioridad del camino de la reducción del déficit se afirman, no hay ninguna razón por la cual Francia deba sufrir la pérdida de confianza del mercado», dijo el presidente del Banco de Francia, Christian Noyer, la semana pasada.

Agencia Reuters

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