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La fragata Libertad va a Cuba después de 41 años
Agustín Rossi y Héctor Cámpora
El periplo de entrenamiento de los jóvenes guardiamarinas se dividió en dos etapas: la primera, para la promoción 142, que no pudo hacerlo en 2013 por la detención del navío en Ghana a raíz del contencioso con los fondos buitre, y la segunda para la 143, egresados en 2014.
La rotación de las dos promociones se hará en Veracruz, los salientes regresarán a Buenos Aires en avión.
A la camada naval 143 le espera un recorrido de alto contenido político.
El navío blanco tocará La Habana (Cuba), Puerto Príncipe (Haití), Maracaibo (Venezuela), Paramaribo (Suriname), Fortaleza, Salvador de Bahía y Río de Janeiro (Brasil), Puerto Madryn, Punta Arenas (Chile), Ushuaia, Montevideo (Uruguay), para arribar el 1 de noviembre al puerto metropolitano de Buenos Aires. Es la primera vez tras 41 años que la Libertad amarrará en el puerto cubano de La Habana. Se sabe que tanto en la Cancillería como en el Ministerio de Defensa de Agustín Rossi hubo esmero en superar el mal trago del apresamiento que sufrió el navío en Ghana.
La primera decisión fue circunnavegar América del Sur con el fundamento de estrechar vínculos con países de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), aunque la cuestión era aventar el riesgo de un nuevo embargo.
El arribo del velero a La Habana, entre el 1 y el 7 de julio, supone apuntalar otro hito diplomático y de lucimiento para la mística de la administración Kirchner. Por un lado, desde la OEA, con intervención de la representante de la Argentina, Nilda Garré, sumados Brasil, Ecuador, Haití, Nicaragua, Uruguay y Venezuela se ha pedido que se incluya a Cuba en la próxima Cumbre de las Américas de 2015 a efectuarse en Panamá, y por otro, la visita naval busca recrear el histórico viaje a ese mismo puerto resuelto en tiempos de Héctor J. Cámpora.
Lectura sólo visible para el sector de la militancia que lleva ese sello y conoce la memorabilia del odontólogo de San Andrés de Giles.
En 1973, el Gobierno ordenó a la Armada incluir a Cuba en el viaje de instrucción de la promoción 102 de guardiamarinas. El 29 de junio de ese año, el diario La Opinión, dirigido por Jacobo Timerman, publicó un breve trascendido que generó revuelo inmediato: "El presidente y el vicepresidente de la Nación renunciarán y la Asamblea Legislativa cubrirá la acefalía prevista por la Constitución designando presidente a Perón, para lo cual debería dictarse previamente una nueva ley de acefalía".
El destino político burló la decisión y Cámpora no fue a despedir la fragata, como hubiese querido. Fue Raúl Lastiri, sucesor elegido presidente por aplicación de aquella original ley de acefalía, quien dio la orden de zarpada el 24 de julio de 1973.
El tributo actual, luego de cuatro décadas de ausencia de la representante naval del país, será resaltado a la manera del acercamiento efectivo entre las autoridades de Buenos Aires y La Habana que se dio durante la gestión de Cámpora.


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