13 de marzo 2017 - 00:00

La hostilidad, regalo inesperado para el “sultán” Erdogan

El actual jefe de Estado turco, un islamista conservador, pretende imponer una Constitución presidencialista que le otorgue más amplios poderes.

Recep Tayyip Erdogan.
Recep Tayyip Erdogan.
Estambul - La campaña electoral del presidente de Turquía, el islamista conservador Recep Tayyip Erdogan, para ganar el referendo del próximo 16 de abril y convertirse en presidente con poderes ejecutivos recibió un apoyo inesperado pero arrollador desde la liberal Holanda.

Las imágenes de perros policiales mordiendo a manifestantes turcos en Rotterdam y el relato de sufrimientos de la ministra de Asuntos Sociales, Fatma Betül Sayan Kaya, conforman una narración en la que Occidente se convirtió en "enemigo" de Turquía.

Desde enero, los altos funcionarios del Partido Justicia y Desarrollo (AKP), en el poder desde 2002, aseguran que el PKK, la guerrilla kurda, y el Estado Islámico (EI) piden el "no" en el referendo, aunque no consta que se hayan pronunciado al respecto.

Por ello, Erdogan y su primer ministro, Binali Yildirim, aseguran que quien no se pronuncie por el "sí" y lo haga por el "no" se alinea con el terrorismo. Los islamistas del AKP destacaron que los países europeos ponen obstáculos a los mítines en sus territorios de ministros turcos -aparte de Holanda son Alemania, Austria, Suiza y Suecia- porque quieren impedir la victoria del "sí".

La Comisión de Venecia, órgano del Consejo de Europa, se pronunció la semana pasada contra el cambio constitucional, lo que para Erdogan y los suyos puso un sello a la postura europea por el "no".

Otro factor que molesta a los seguidores del AKP es que en Holanda y Alemania, los simpatizantes de la ultraizquierda turca y kurda realizan a menudo marchas públicas a favor de figuras políticas, considerados terroristas, no sólo en Turquía sino también entre los propios europeos.

Por eso, se multiplican opiniones y frases como "permiten al PKK hacer su propaganda pero bloquean el camino a nuestros ministros", señaló ayer un manifestante turco en la puerta del consulado holandés en Estambul.

La actuación de la Policía holandesa puede hacer que para muchos turcos indecisos la imagen se haya vuelto más nítida.

En un lado, Erdogan y el AKP por el "sí"; en el otro, una alianza internacional compuesta por gobiernos europeos, terroristas y los dirigentes de la oposición turca, por el "no".

Además, lo sucedido en Rotterdam el fin de semana pone en apuros a la oposición turca. Tanto que el propio líder opositor, el socialdemócrata Kemal Kiliçdaroglu, que lleva semanas haciendo campaña por el "no", se vio obligado a alinearse ayer con Erdogan y contra Holanda.

Se trata de una "agresión contra Turquía, sin relación con el referendo", dijo el moderado Kiliçdaroglu.

Su partido, el socialdemócrata CHP, anuló viajes previstos por Europa e insta a los diputados turcos a cancelar visitas al tiempo que apoya gestos como el de suspender relaciones con Holanda.

Así, Rotterdam es un regalo del cielo para Erdogan, ya que hasta ahora ni los propios dirigentes del AKP veían clara su victoria en el referendo del 16 de abril. Pero desde ahora y gracias a Holanda, el futuro del AKP parece pintarse más de color rosa, con una Turquía dirigida posiblemente pronto por un presidente y jefe de Gobierno Erdogan.

Agencia EFE

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