31 de mayo 2012 - 00:00

La jefa era Bonafini, insistió Schoklender

Sergio Schoklender
Sergio Schoklender
Sergio Schoklender descargó responsabilidades en Hebe de Bonafini por las eventuales irregularidades en el manejo de fondos públicos que debían ser destinados a construcciones sociales a cargo de la organización Madres de Plaza de Mayo.

Fue durante la indagatoria a la que fue sometido ayer, tras dos semanas detenido por orden del juez federal Norberto Oyarbide bajo la acusación de ser el presunto líder de una asociación ilícita orientada al desvío de dinero del Estado.

En el día de su cumpleaños 54 y a pocas horas de cumplirse 31 años del asesinato de sus padres -crimen por el que cumplió prisión junto a su hermano, Pablo- el mayor de los Schoklender declaró durante cuatro horas y sostuvo que una vez que ingresaban a Madres, los fondos que enviaban las administraciones nacional, provinciales o municipales, dejaban de ser públicos.

La aclaración apunta a dar de baja una de las principales acusaciones en su contra, por presunta defraudación de fondos públicos. En todo momento defendió la misión Sueños Compartidos, a instancias de la cual la fundación encaró obras de construcción de índole social, y dijo que las eventuales irregularidades tuvieron que ver con decisiones de Hebe de Bonafini, cuyas órdenes aseguró que acataba sin discutirlas. Luego pidió suspender su indagatoria tras alegar un malestar.

Su declaración estuvo en concordancia con la línea de defensa que intentó establecer Schoklender durante el primer tramo de la causa, orientada a responsabilizar a Bonafini y a la conducción de Madres, con el argumento de que en su caso supuestamente era un mero ejecutor de sus instrucciones.

Esa versión choca con la que se conoció ayer de Alejandra Bonafini, hija de la líder de Madres, también imputada en la causa y quien hoy deberá presentarse ante Oyarbide. En un descargo que presentó a fines de marzo y que recién se conoció en las últimas horas, Alejandra afirmó mantener desde hace años una «relación de enemistad que ha existido durante años con Sergio Schoklender» y que nunca tuvo «un cargo en la fundación Madres».

«Debido a esta situación de enemistad personal yo no tuve nunca ningún cargo en la Fundación Madres de Plaza de Mayo, no entraba a la sede, no participaba de ninguna reunión donde estuviera Sergio Schoklender», sostuvo.

Sin embargo, tras la salida de los hermanos de la fundación, la propia entidad dio a conocer que Alejandra se ocuparía de las tareas hasta entonces a cargo de los exapoderados. Pocas semanas después, y cuando el escándalo judicial crecía, la hija de Bonafini tuvo una salida abrupta de la fundación.

Respecto de la razón central por la que será indagada hoy, la venta de un departamento de su propiedad en 2010 a la firma Meldorek, de Schoklender, la mujer afirmó en el escrito desconocer «totalmente la vinculación de dicha empresa» con el exapoderado de Madres.

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