1 de junio 2009 - 00:00

La lluvia enardeció aun más en River a los fans de Los Piojos

Andrés Ciro Martínez, líder de Los Piojos, la banda que se despidió en River aunque los fans están seguros de que habrá nuevos reencuentros.
Andrés Ciro Martínez, líder de Los Piojos, la banda que se despidió en River aunque los fans están seguros de que habrá nuevos reencuentros.
Actuación de Los Piojos. Con Andrés Ciro Martínez (voz, guitarra, armónica), Gustavo «Tavo» Kupinski (guitarra), Sebastián «Roger» Cardero (batería, percusión), Miguel Angel «Micky» Rodríguez (bajo) y «Juanchi» Bisio (guitarra). (Estadio River, 30 de mayo).

Fue un fin de semana espectacular para el rock. Mientras Los Piojos colmaban River, La Renga hacía lo propio en el estadio Ciudad de La Plata y Andrés Calamaro en el Luna Park. Y las dos noches anteriores, Fito Páez había tenido también una excelente convocatoria en el estadio de la calle Bouchard. Esta música, quizá junto con el pop más juvenil, es de las pocas que resiste -al menos entre sus artistas más convocantes- la reducción de público que está padeciendo el negocio de la música a la par de otros factores de la economía.

Y si de Piojos se trata, la fiesta ritual empezó muchísimo antes. Hace 20 años dirán los que siguen a la banda liderada por el cantante Andrés Ciro Martínez desde sus comienzos. En la actuación del pasado mes de abril, en el mismo estadio, y como parte de un mega festival rockero. En el momento en el que anunciaron ya más recientemente su «parate» a través de una carta pública y programaron su concierto de despedida -que iba a ser el 14 de mayo en GEBA y que finalmente debió trasladarse a la cancha de River por la gran demanda de entradas-.

O, si hablamos de la misma noche del concierto, el festejo-despedida comenzó unas cuantas horas antes de las 22, cuando todo arrancó musicalmente con «Te diría». La jornada lluviosa y muy fría terminó por darle una épica extra a este recital que ubica al grupo como uno de los mayores convocantes del rock argentino y como una de las bandas míticas, como alguna vez sucedió con Los Redonditos de Ricota, que inauguraron aquí este modo de vivir la música, o como también sucede actualmente con el Indio Solari o con La Renga.

«No se suspende por lluvia» anunciaba la página oficial, aunque nadie -al menos, la mayoría de los seguidores consecuentes- necesitaba esa aclaración. Al contrario: la lluvia estimula a los fans que sienten mucho más esa entrega semi religiosa que implica estar allí. Con ese marco de estadio lleno, de locura popular, de fanatismo sin límites, la banda de Ciro se dio el gusto de despedirse a lo grande. Un escenario enorme, una larga lista de canciones entre las que hubo de todas las épocas y un un pie, claro, en el más reciente disco «Civilización». Con coro de niños y muchos percusionistas invitados, de la mano de su ex compañero Daniel Buira, una puesta profesional que está muy lejos del tono «barrial» que, hace rato, quedó en el pasado, el grupo suena «de memoria» y dejó una sensación de deber cumplido. La hinchada aseguró que «Los Piojos no se van», y quizá tenga razón.

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