- ámbito
- Edición Impresa
La lógica del todos para uno y uno para todos
El gobernador Jorge Sapag, hoy reelecto por el Movimiento Popular Neuquino, mostró como uno de los principales aciertos de su gestión su habilidad para reencauzar la relación de la provincia con la Nación, que puso en práctica desde que asumió en 2007 para diferenciarse de su antecesor, Jorge Sobish.
Tras ocho años de confrontación, la estrategia de estrechar lazos con Cristina de Kirchner benefició a la provincia con la llegada de planes y programas sociales, con obra pública y -sobre todo- con una lista importante de medidas puntuales para el área energética, que Sapag levantó como bandera y lo acercó a uno de los funcionarios que más secretos presidenciales atesora, el ministro de Infraestructura, Julio De Vido.
No todas fueron ganancias. El mandatario, hijo de Elías Sapag, uno de los fundadores del histórico -y sin parangón en el resto del país- movimiento popular que suma 50 años al frente de la provincia, resignó juicios por coparticipación con la Nación para poner a Neuquén en la lista de las adherentes al Programa Federal de Desendeudamiento en mayo de 2010.
Duelo
El segundo puesto en la puja electoral fue para el intendente capitalino Martín Farizano, quien hasta el último minuto apuntó a remarcarse como «radical K». Como garantía, eligió como su vice a Nanci Parrilli, la hermana del secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli.
Refuerza este duelo de cuasi pingüinos la táctica de campaña que presentó el tercer puesto, Ricardo Villar, de la Coalición Cívica-ARI. Junto a su compañero de fórmula Leandro López, un joven concejal del Recrear de Ricardo López Murphy, se jactó de encabezar la única propuesta antikirchnerista.
Al filo de romper la veda electoral, Farizano volvió a insistir ayer tras emitir su voto que el Frente político que encabeza representa «mucho mejor» al «proyecto nacional en la provincia» que el actual gobernador.
El afán de Farizano por trasladar a nivel provincial la concertación que, al menos hasta la Resolución 125 de marzo de 2008, funcionó en la ciudad, dejó secuelas más que evidentes puertas adentro de la UCR: las filas radicales locales que se resistieron se volcaron a apoyar a Villar, no por ser un exdiputado provincial por el radicalismo sino por su autodefinición opuesta a la Casa Rosada.
Lo de ayer en Neuquén potencia la lógica elegida por el oficialismo nacional: «Todos para uno y uno para todos». Este escenario -que lejos de ser una novedad se reedita y se acomoda según los matices de cada cruzada electoral-, seguramente, se replicará en todas provincias que tienen fecha este año para definir de qué lado del tablero nacional van a jugar durante los próximo cuatro años.

Dejá tu comentario