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La noche fragmentada, el tema de Andrea Racciatti
Una de las obras de Andrea Racciatti que aluden a la nocturnidad y lo que conlleva de oscuro e irracional; en otras, la noche también es asimilada a la intimidad y la protección.
A partir de una fotografía la artista pintó, en tamaño real, la silueta de una joven de espaldas a la cámara, acentuó la blancura de la piel con un vestido negro y su pelo también negro. La figura está de pie, su rostro resulta inaccesible y, con su posición distanciada elude el canon del retrato clásico. Lo nocturno y todo lo que conlleva de oscuro e irracional, está presente en la imagen de un perro negro que, sencillamente, olfatea el terreno, pero la oscuridad absoluta del paisaje revela la existencia de un componente siniestro. Mientras el perro remite a la idea de mansedumbre, docilidad e, incluso, hasta sumisión, la superficie negra del fondo del cuadro, ostenta formas fantasmales. Con un bajorrelieve casi imperceptible, la artista diseña un territorio del temor y del miedo.
En abierto contraste con estas sensaciones, la intimidad de unas escenas familiares abre un capítulo donde se exalta la protección y una afectuosa cercanía, el calor del amor burgués. La madre y el padre abrazan a sus hijos bajo una luz que triunfa sobre todas las sombras imaginables, sus rostros ostentan una transparencia dorada.
La intimidad es un tema central en la muestra, donde hay una pintura con una mujer durmiendo en su cama y otra en el piso, como si algo hubiera acontecido durante la noche que la indujo a procurar la cercanía física.
Racciatti pinta un conjunto de objetos de pequeño formato y alto poder evocativo inspirado en un cuento de Silvina Ocampo, que dice: «Él volvió a soñar a lo largo de la vida y ella a 0sacar objetos de sus sueños». Y allí están, fuera del sueño para participar de la vida, la «Cajita de música», el «Biscuit» y la lámpara que velaba sus sueños infantiles.
En una exhibición de grandes contrastes, el universo exterior ejerce una presencia intimidante en el mundo interior; lo animado fuerza la energía oculta de lo inanimado; la ficción enfrenta la vida real. Y, mientras tanto, gravitando en toda la muestra que se cierra con un luctuoso crisantemo, se oye el sonido de la respiración y del viento.
A.M.Q.

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