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La otra batalla es por los colores
María Servini de Cubría
En la Justicia electoral, en estas horas se desata esa batalla inusual: la disputa entre los distintos partidos y candidatos por la propiedad sobre el color del que serán las boletas que pondrán en el cuarto oscuro.
Durante los últimos dos días, la jueza María Servini de Cubría escuchó las posturas de los distintos apoderados y tiene a su firma la resolución que resuelve un entuerto que involucró a todos los partidos ya que tenían, como era de esperar, la pretensión de colores iguales o similares.
Las ofertas peronistas, por caso, pulsearon por el azul. El Frente para la Victoria ganaba, hasta ayer, ese tironeo y se quedaba con el azul como color base para las boletas mientras que las letras serán en celeste.
Pero este último color era, también, pedido por el Frente Compromiso Federal, de Adolfo Rodríguez Saá, y por el Frente Popular, de Eduardo Duhalde. Al final, se encontraron variantes: el puntano llevará un celeste suave, con dejos rosados, mientras que el bonaerense optó por la combinación del verde y el fucsia.
No fue la única disputa. El radicalismo y la izquierda, que unificó personería detrás del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) que postula a Jorge Altamira, aspiraban a un color que los distingue a ambos desde hace largo tiempo: el rojo.
En manos de Servini de Cubría estaba la resolución de ese asunto. Se esperaba para anoche, pero finalmente recién se conocería hoy.
Otros dos partidos tenían intereses similares: la Coalición Cívica, de Elisa Carrió, y el Frente Amplio Progresista, de Hermes Binner y Norma Morandini, que en la provincia postula a Margarita Stolbizer, se abrazaban a dos tonalidades de color verde.
Para evitar la confusión, aunque hay distintas gamas de cada color -se usa la paleta Pantone-, la decisión judicial es que sean lo suficientemente diferentes como para no inducir al error. Por esa razón, se evitó la diversidad de celestes como se intentó en algún momento.
En paralelo, se debatió entre los apoderados la cuestión de los nombres, asunto que fue más sencillo ya que prácticamente no se repitieron palabras entre las distintas alianzas anotadas.

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