Cuando José Tcherkaski comenta al pasar que este es su primer libro de poemas se tiende a no creerlo, sobre todo recordando que es el autor de canciones que desde los años 70 no han dejado de cantarse, y que inicialmente fueron entonadas por el cantante Piero, como "Mi viejo", "Juan Boliche" o "Pedro de nadie". Pero la poesía que elige es la poesía de síntesis, de concisión y brevedad que deja reverberando el sabor de la emoción o el pensamiento, Poesía que remite a la del gran poeta italiano Giuseppe Ungaretti, y que se remonta a aquellos fragmentos griegos y romanos que usó Ezra Pound para sus breves versos sentenciosos, la lírica de Juan L. Ortiz y la estricta y filosófica de Roberto Juarroz, pero esas influencias han sido transmutadas por esa voz suya, que está atravesada por la realidad inmediata, por un territorio y una historia diferente. El libro, con bellas ilustraciones de Fernando Oliva, está dividió en tres etapas. La de los poemas de "La palabra ínfima" y "El alma en lágrimas", y la final de los cuentos de "Brevedades". Cuando escribe "Nada/ es tan rabioso/ como el silencio" concentra en siete palabras la sentimentalidad contenida, la sensibilidad que intenta que no llegue a estar definitivamente a flor de piel para ser recibida como palabras para un diálogo con el lector.
| M.S. |



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