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La peor sequía en 50 años complica más a China
Un agricultor camina en un campo afectado por la sequía en el distrito de Tangzhou, cerca de Pekín.
El Gobierno de Hu Jintao declaró la emergencia.
Las migraciones internas y la desocupación son dos problemas sociales que hace rato vienen creciendo peligrosamente en China. De una población total de 1.300 millones, cerca de 130 millones de campesinos se trasladan año a año desde las zonas rurales del interior hacia los polos manufactureros de la costa (sobre todo a la provincia de Guangdong, que produce un tercio de las exportaciones). Son las migraciones de los «temporarios» rurales para sus trabajos provisorios en las fábricas y montadoras.
Pero la crisis global y los recortes en la producción dejaron sin trabajo a 20 de esos 130 de millones de obreros rurales. El doble de desocupados de lo que el Ministerio de Recursos Humanos en Pekín calculó a fines de 2008. Y a esos 20 millones (equivalentes a las poblaciones de Chile y de Uruguay juntas), se lee agregarían ahora los migrantes «empujados» por la sequía. Se estima que esta ola incorporará otros 2 millones de chinos rurales al rubro desocupados.
El Gobierno de Hu Jintao quiere contener el desempleo por debajo del 4,6% (la cifra más alta desde 1980). Para los analistas, es una meta difícil de cumplir. Sobre todo frente a los 5,6 millones de flamantes graduados universitarios que buscan incorporarse al mercado de trabajo.
Este es el componente social que con más temor observa el Gobierno de Hu, quien tiene presente que en mayo se cumplen 90 años de las protestas estudiantiles y obreras que desembocaron en la revolución comunista; en junio, 20 años de los disturbios universitarios en la plaza de Tiananmen, y en octubre 60 años de la República Popular China instaurada por Mao Tsé Tung. Demasiados recordatorios de protestas sociales. Por eso es que se acaban de destinar 9.700 millones de yens para subsidiar a 74 millones de personas que viven por debajo de la línea de pobreza.

