16 de noviembre 2016 - 23:17

“La tensión entre el bien y el mal arrastra al lector”

• EL BEST SELLER ESPAÑOL ILDEFONSO FALCONES VINO A PRESENTAR "LOS HEREDEROS DE LA TIERRA"
Aunque todas sus obras, desde la exitosísima opera prima “La catedral del mar”, tienen un trasfondo histórico, él prefiere definirlas como novelas de aventuras, porque los personajes comunes permiten “ficcionalizar todo y que el lector alcance una más fácil identificación”.

Falcones. “No me siento capacitado para dar una lección a nadie sobre el amor, la vida o la muerte”.
Falcones. “No me siento capacitado para dar una lección a nadie sobre el amor, la vida o la muerte”.
Cuando hace diez años escribió "La catedral del mar", el abogado barcelonés Ildefonso Falcones no sabía que se iba a convertir en best seller y en millonario y a tener problemas con el fisco por ser un escritor exitoso, "no los de Mascherano, y menos que los de Messi", ríe. A "La catedral del mar" siguieron las novelas "La mano de Fátima" y "La reina descalza", que en conjunto han vendido más de 10 millones de ejemplares en el mundo. En su breve visita a Buenos Aires para presentar "Los herederos de la tierra", continuación de la que le diera fama, dialogamos con él.

Periodista: La novela "Los herederos de la tierra", ¿la escribió realmente usted?, porque de "La catedral del mar", la anterior, se dijo...

Ildefonso Falcones: Eso ya me da igual. He tenido otra vez once negros trabajando. Bueno, hubo gente que en periódicos dijeron eso. ¿No la escribí yo? La primera me tuvo cinco años escribiéndola, y ésta más de tres. Es una labor que lleva mucho encierro, mucha concentración, mucho tiempo. Estamos en un mercado donde los novelistas juzgan y critican las obras de otros novelistas. Hay un mundillo intelectual endogámico que si alguien entra por allí lo miran mal y lo juzgan peor. Yo soy abogado desde hace 35 años y la objetividad y la imparcialidad siempre la he puesto en duda.

P.: "La catedral del mar" es una novela histórica de casi mil páginas que se publicó en 49 países y vendió 6 millones de ejemplares; la nueva, "Los herederos de la tierra", ¿es una secuela de aquel súper best seller?

I.F.: Es continuación del escenario, de la Barcelona medieval. El protagonista es alguien nuevo con su propia historia. Siempre hay un guiño a Santa María del Mar, pero esa catedral ya se ha construido. Podremos hablar de las tendencias de los mil sacerdotes que había allí, pero el tema no da para más. El hilo conductor de la novela esta vez es el vino. Los vínculos con la anterior los dan personajes secundarios, descendientes de los anteriores, salvo una breve participación, muy importante en las primeras páginas, de Arnau, el protagonista de "La catedral de mar", que ya está al fin de su vida. Será el protector de Hugo, un huérfano de 12 años, otro buscavidas que quisiera ser constructor de barcos y se volverá bodeguero.

P.: ¿Novela histórica o novela de aventuras?

I.F.:
Novela de aventuras, por encima de todo. Los relatos históricos son un plus. Intento que el lector se divierta. Es todo aventuras. Todo pasión, amor, sexo, dinero, lealtades y traiciones, reconciliaciones y venganzas, desengaños y logros, en fin, tramas que con retoques podríamos trasladar al siglo XXI. Los grandes personajes históricos provocan limitaciones narrativas, de escenarios, situaciones y actitudes, en tanto que un personaje que viene del llano permite ficcionalizar todo, y que el lector alcance una más fácil identificación.

Cuestión de concepto

P.: Usted relata cómo a las mujeres las violaban, las traficaban, las esclavizaban, las maltrataban, las mataban, o sea: los femicidios de aquella época.

I.F.:
Que eran más que ahora. Muchas similitudes se pueden encontrar entre aquella época y la nuestra. La violencia de género se puede trasladar. También la actitud de los poderosos. La gran diferencia es el concepto que tenemos los del pueblo llano. Antes lo que ocurría se lo asumía con resignación y hoy si está mal lo enfrentamos, lucharemos con mayor o menor éxito, pero luchamos. Yo busco mostrar lo que ocurría, y me baso en personajes que son luchadores, no seres resignados, por eso el lector empatiza con ellos. Eso lo enseñaron Víctor Hugo y Alejandro Dumas. La tensión entre el bien y el mal arrastra al lector.

P.: ¿Qué elige: entretener o deslumbrar, emocionar o hacer pensar?

I.F.:
Entretener y emocionar, siempre. La novela lo hace desde sus orígenes. Hay escritores que se proponen hacer pensar, lectores que buscan eso. Yo me acerco a las novelas para entretenerme, y propongo entretenimientos. No me siento capacitado para dar una lección a nadie sobre el amor, la vida o la muerte. Esas cosas sucederán dentro de las historias que cuente. Me paso el día pensando, y cuando tomo una novela quiero divertirme. Y cuando quiero pensar voy en busca de tratados y ensayos.

Primera necesidad

P.: ¿Cómo encuentra el tema del vino?

I.F.:
Siempre tiene que haber una línea que lleve a través de la novela, sobre todo si se cuenta historias de treinta o cuarenta años. El vino en este caso va engarzando todo. En la Edad Media era un alimento de primera necesidad, del agua había que desconfiar, podía estar infectada. A los enfermos se los trataba y alimentaba con vino. A los obreros, soldados y marineros se les daba vino. La gente en su casa tenía lagares y bodegas. Tras 800 años de dominación musulmana, donde no se bebía alcohol, la uva les gusta mucho pero el vino no, se había perdido la capacidad de elaborarlo. Los agricultores transmitían sus conocimientos verbalmente. El reto para mi personaje es volver a elaborar buen vino. Eso lo lleva a viajar en tiempos en que sólo viajaban los peregrinos y los mercaderes, a una persona común eso no se le ocurría. El viaje le permite espiar grandes acontecimientos de esa época.

P.: Entre "La catedral del mar" y "Los herederos de la tierra" dejó pasar 10 años; ¿está planeando alguna otra novela?

I.F.:
Entre "La catedral del mar" y la nueva estuvieron "La mano de Fátima", sobre la expulsión de los moriscos, y "La reina descalza", que trata de la creación del flamenco. Ahora me gustaría volver a escribir a comienzos de año, cuando termine esta vorágine de la gira de presentaciones. Los viajes permiten leer sobre el tema que uno comienza a trabajar. Tema que si bien se lo tiene claro, el editor prefiere que no se comente, sobre todo en autores de gran público lector, menos en tiempos en que a una novela se la puede fabricar en dos días. Hay gente que si sabe cuál es tu proyecto te lo boicotea, toman la trama, se adelantan, y pueden arruinar mucho tiempo de trabajo.

P.: ¿Alguno de sus libros pasará a la pantalla?

I.F.:
Se está rodando ahora una serie de televisión de "La catedral del mar", ocho capítulos de una hora, que va a ser emitida dentro de un tiempo por Netflix.

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