En el país, la salud es un derecho humano fundamental. Sin embargo, la pobreza, la falta de una Política Nacional de Salud de cobertura universal, la desigualdad en la redistribución del ingreso, produjo una marcada "inequidad" en el acceso a la atención. La mitad de los argentinos no tiene acceso a los cuidados mínimos de salud.
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Los complejos procesos de salud-enfermedad de una sociedad son la resultante de aspectos económicos, epidemiológicos y culturales, como condiciones de vivienda, medio ambiente, alimentación, educación y empleo. El Sistema de Salud que incluye el Sistema de Atención Médica no puede resolver por sí solo los problemas originados en la falta de agua potable y cloacas, el hacinamiento, el analfabetismo y la desnutrición. Es obvio que estos problemas deben ser resueltos con un enfoque intersectorial
Coexisten en el país jurisdicciones que tienen perfiles epidemiológicos parecidos a los países más postergados, la epidemia de dengue más importante de la historia es sólo una referencia, alta prevalencia de enfermedades infecciosas, patologías endémicas como el Chagas, alta mortalidad materno-infantil y otras, las menos, con prevalencia de enfermedades crónicas y degenerativas, patologías cardiovasculares, cánceres, violencia, drogadependencia y accidentes.
Para enfrentar la compleja problemática, nuestro país cuenta con abundantes y calificados recursos humanos e importante capacidad instalada. Invierte en el sector un 9% del PBI, que es mayor que otros países de Latinoamérica. Desde hace décadas, el modelo de atención privilegió la enfermedad, en detrimento de la Atención Primaria.
Los servicios de Salud, presentan un alto nivel de fragmentación, subsector público, obras sociales y privado, con bajo nivel de complementariedad. Un exceso de intermediación, gasto administrativo y corrupción, reducen la cantidad de recursos que llegan a los beneficiarios.
Se necesita una reforma cuya meta sea cobertura universal, equidad y calidad de los servicios, incluyendo a la población sin cobertura y a los sectores más vulnerables.
Desde el código sanitario de Carrillo, el país no pudo implementar una política de cobertura universal por diversos intereses teniendo un modelo por estratos sociales y corporativos, que se rige más por el mercado que por un sistema solidario.
La Argentina tiene un mapa sanitario del subdesarrollo con miles de muertos por enfermedades de la desigualdad y la pobreza evitables con prevención.
El modelo está agotado, la reforma es imprescindible, el tratamiento es urgente, la salud de la Argentina está en estado crítico.
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