Cada año perdemos miles de vidas en hechos evitables, los mal llamados accidentes de tránsito. Si se define como accidente a los eventos fortuitos que no pueden evitarse, en temas viales estamos muy, pero muy lejos de esa realidad. Los incidentes de tránsito, siniestros o colisiones vehiculares son precisamente evitables, en donde el factor humano tiene un protagonismo principal en la génesis y, por ende, en su prevención.
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Lado B de los incidentes de tránsito
La confusión viene desde el principio. En 1869, en Irlanda, Mary Ward falleció tras caer de un vehículo a vapor prototipo, convirtiéndose en la primera víctima de la revolución automotriz, pero fue recién en 1896 en que se registró el primer deceso por atropellamiento por un vehículo a combustión. La víctima fue Bridget Driscoll y ocurrió en Londres mientras caminaba con su hija, cuando fue embestida por un auto que volaba a siete kilómetros por hora. Luego de una investigación de apenas seis horas, el veredicto del jurado fue “muerte accidental”. En 1898 ocurrió la primera colisión fatal de un coche en el Reino Unido, cuando el automóvil de un hombre de negocios, se estrelló contra un árbol, quien murió horas más tarde en un hospital. Una vez más, el veredicto fue “muerte accidental”.
Las causas más frecuentes de las muertes viales son la imprudencia, en particular el exceso de velocidad, el consumo de alcohol y de otras sustancias, el uso del celular y conducir con sueño. En general, las consecuencias fatales suelen estar relacionadas al comportamiento de los conductores y a la educación vial de los involucrados (uso del celular, cinturón de seguridad y casco)
Lamentablemente las muertes por año en la Argentina se mantienen alrededor de 7000, con una ligera reducción entre los años 2020 y 2021, producto del confinamiento y la menor circulación vehicular.
En la mayoría de los países, las políticas de prevención aplicadas arrojaron resultados variados. Desde 1990 hasta 2018, Canadá redujo 54% las muertes por incidentes, Países Bajos el 57%, Suecia el 58%, España el 80%; en cambio la Argentina mantiene las cifras de fallecidos en valores altos en los últimos 30 años. Nuestro país presenta un índice de 150 muertos anuales por cada millón de habitantes, similar a Uruguay, Brasil y México, a diferencia de la mayoría de los países de Europa que tienen, aproximadamente, 50 muertes por millón de habitantes.
Según un informe de la ONG Luchemos por la vida, el porcentaje de fallecidos de acuerdo al rol de las víctimas indica que el 21 % son peatones, el 25% son conductores u ocupantes del vehículo y el 6% son ciclistas. De acuerdo al mismo informe, el 47 % son motociclistas, el 54% son menores de 35 años, el 76 % son masculinos y el 54 % ocurre en horarios nocturnos.
Párrafo aparte merece el tema del teléfono celular. Según una encuesta, en 2007 el 4,1% usaba el celular mientras conducía mientras hoy esa cifra asciende a 17, 2%. Del mismo modo, el 18,3 % de los peatones lo utilizan mientras cruzan una calle(*).
Ahora que se acercan las vacaciones y, posiblemente salgamos a la ruta con nuestro auto o motocicleta, pongamos en práctica las siguientes medidas preventivas: circular con un vehículo en perfecto estado, manejar descansado y con el celular apagado, evitar el alcohol y las sustancias que alteren la atención, llevar abrochado el cinturón de seguridad en todos los transportados, evitar toda situación de distracción, en motocicletas usar el casco en la cabeza, no en el codo y respetar la velocidad máxima, como así también el resto de las medidas de seguridad.
Recordemos que todos los mal llamados accidentes de tránsito son evitables. El objetivo no es ahorrarse alguna multa, sino aferrarse a la vida. Felices vacaciones.
(*) https://www.luchemos.org.ar


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