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Las Luces con Charpentier
«Para comprender esta obra hay que comprender a Charpentier, contracara de Lully, quien tenía el monopolio de la música durante el reinado de Luis XIV», dijo Birman a este diario. «Charpentier le sobrevivió un par de décadas, lo cual le permitió desarrollar el género lírico hasta llegar a «Medea», su obra escénica más importante. Originalmente era aficionado a la pintura, lo cual explica la sutileza de este autor, que contrasta con la pomposidad de Lully».
«David...», agrega «fue escrita en 1688 para un colegio jesuítico, para ser alternada con otra obra de teatro puro, «Saúl», de temática relacionada. Esto hace que cuando uno escucha la tragedia bíblica cerrada a veces tenga la sensación de que muchas cosas sucedieron en otro lado, y es así, porque transcurrieron en la obra de teatro. No obstante tiene una continuidad perfecta».
En su defensa del repertorio barroco francés, Birman sostiene: «En Charpentier, y en David..., hay una concisión dramática muy fuerte. Este repertorio es muy accesible en cuanto se toma contacto con una historia, una estética, tanto o más apasionante que el repertorio italiano, considerado más «taquillero».
M.P.


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