10 de agosto 2011 - 00:21

"Las opciones del ahorrista son dólar, oro y plazo fijo"

• Entrevista al banquero Arturo Piano.
• Criticó «cachetada» de Standard & Poor’s a Estados Unidos

Arturo Piano
Arturo Piano
«Lo que no se puede hacer es pegarle una cachetada así a Estados Unidos», cuestionó Arturo Piano. Fue en relación con la rebaja de la nota que dispuso Standard & Poors. En entrevista con Ámbito Financiero, el director ejecutivo de Banco Piano señaló que las agencias de rating deberían anticipar más que castigar. «Es como el profesor que te dice que si no cambiás ciertas actitudes te pone un cero. Un buen profesor no lo pone de una», afirmó. Piano analizó la situación del inversor local de cara a la incertidumbre financiera internacional, el dólar y la «fiebre amarilla» (el boom del oro). Para este analista, al precio del metal todavía le queda un largo camino ascendente por recorrer, aunque recordó que tiene un gran componente especulativo. «En momentos de incertidumbre, la gente confía en lo que ve», dijo para explicar la fuerte suba del oro, que ayer encadenó otro récord al cerrar en los u$s 1.743 la onza, y que según JP Morgan alcanzará los u$s 2.500 a fin de año.

Periodista: Dólar débil y bipolaridad en las Bolsas. ¿Qué opciones le quedan al inversor local?

Arturo Piano:
Desde el punto de vista preelectoral, los inversores se vuelcan al dólar. Hay una pequeña, pero pequeña, mayor demanda. No hay crisis ni pánico, tampoco compras desorbitadas. La gente los adquiere porque los presume baratos, a pesar de que sabe que el precio los maneja el Banco Central -el único gran comprador- y que hasta las elecciones y después no debería haber cimbronazos de más de tres centavos, que es lo que permite la entidad. Las opciones son el dólar y los plazos fijos, que todavía tienen buenas tasas, incluso a 30 días con el 11%. Como tercera opción está el oro. Este último año ha expresado mucha demanda de oro físico, en todas sus formas.

P.: El oro es la reserva de valor histórica, pero hoy empezamos a ver un alto nivel especulativo en su rendimiento. ¿Es para tener cuidado?

A.P.:
Es cierto, actualmente tiene un porcentaje especulativo importante. No hay mucha oferta y la demanda sube. Vale más de lo que debería valer. Si se mira lo que se compra hoy a fines de año se va a ver un gran avance, porque por más que en Estados Unidos y en Europa dicten las medidas necesarias para terminar con la incertidumbre y hagan sus deberes, la crisis no se soluciona de un año para el otro. La plata también venía siendo muy interesante. Tuvo un mejor comportamiento que el oro en los últimos tres años, pero como la industria en Estados Unidos va a aflojar, puede afectar su rendimiento. En otras palabras: si sube es por su valor como commoditie y no por la industria.

P.: Habla del oro físico. ¿Los ETF (Exchange-Traded Fund) que replican el comportamiento del mental no son buena opción?

A.P.:
Sí, claro; lo que pasa es que para comprar ETF ahora, las leyes argentinas te obligan a tener una cuenta en el extranjero que no todos tienen y que en algunos casos no quieren tener. La gente le tiene más confianza al oro físico que a los ETF, porque además si todos quisieran cambiarlos al mismo tiempo, la producción no daría abasto. En momentos de incertidumbre, la gente confía en lo que ve.

P.: Con este dólar anémico y el euro impredecible, ¿apostar a una moneda dura como reserva de valor está descartado?

A.P.:
No. Los últimos dos meses tenemos mucha gente que compra monedas, en especial francos suizos, dólares canadienses, libras inglesas y, en algún caso, dólares australianos. Esas monedas están teniendo un buen comportamiento. No obstante, repito, la gente busca intervenir algo que tenga valor intrínseco y no algo que necesite un respaldo. Lo que procuran es tener en la mano algo que sepa todos los días lo que vale. Con las monedas -en algunos casos- no saben lo que tiene en la mano.

P.: S&P amenazó con la posibilidad de una nueva rebaja de la deuda norteamericana. ¿Qué tan duro sería este nuevo golpe para los mercados?

A.P.:
Eso sería muy, muy negativo. Además, me parece mal que rebajen la calificación una vez ocurrido el hecho. Ahora es como tirarle nafta al fuego. Cuando las agencias notan que un país empieza a decaer, lo que deben hacer es ir avisando con tiempo -tanto a los gobiernos como al público común- de lo que está ocurriendo. Deben decirles que si no cambian el rumbo se viene la rebaja. El cambio de la nota no lo puede tomar por imprevisto al país. Además, es la principal economía del mundo. No estamos hablando de Grecia, que tiene un 1% del PBI.

P.: Teniendo en cuenta las jornadas en Wall Street, ¿cuánto tiempo le llevará a Estados Unidos devolverle la confianza al inversor internacional?

A.P.:
Hay dos componentes de este problema: uno político, por la pelea entre republicanos y demócratas. Por otro lado, EE.UU. no termina de arrancar. Los números de los balances de las empresas no son buenos, la industria no termina de repuntar y tiene un problema grave de desempleo. Además, imprimó billetes a partir de 2008 en forma desproporcionada, casi más del doble de lo que lo hizo entre 2000 y 2008.

Entrevista de Ignacio Ros

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