Periodista: ¿Cómo está evolucionando el consumo?
Daniel Funes de Rioja: Desde la industria en general tenemos ciertos síntomas de retracción claros y preocupantes, algunos motivados por razones internas, otros, por razones externas, pero no exclusivamente ni de los unos o de los otros. En el consumo, hay una retracción que va del 2% al 4% o 5% en el caso de alimentos. En otros sectores, la cuestión es diferente. Obviamente, uno podrá ver si se ha sesgado más el consumo hacia determinados productos con respecto a otros, pero lo cierto es que ni el año pasado fue un año fácil, ni este pinta como un año hasta ahora de recuperación. Lo más preocupante, probablemente desde el punto de vista de una gran pintura que uno puede hacer de este tema, es la cuestión de las economías regionales, pues la producción tendiente a la monoproducción, está fuertemente golpeada y los problemas de competitividad abarcan cuestiones fiscales, logísticas y costos laborales.
P.: ¿Y el tipo de cambio?
D.F.de R.: Nosotros no creemos que el problema de la competitividad apunte por el tipo de cambio si no que hay medidas, por ejemplo, las retenciones, que podrían mejorarla. Estoy hablando de industrias de alimentación, no de los productores medios donde podría atemperarse. Habría medidas como la aceleración de los reintegros, medidas crediticias, además de las retenciones que podrían estar ayudando a recuperar competitividad, y esto lo venimos pidiendo y lo seguiremos pidiendo.
P.: ¿Cómo vienen las paritarias?
D.F.de R.: Complejo. En primer lugar, porque se ha acumulado en el pedido de salarios el tema de Impuesto a las Ganancias. Y se ha puesto un adicional a compensar por el empresario, y esto implica que han subido fuertemente los números. No se está hablando de inflación, se está hablando de inflación más devolución del Impuesto a las Ganancias y esto desde el punto de vista jurídico es inviable, y desde el punto de vista económico es imposible de ser sustentado, sobre todo en grandes convenios colectivos de actividad que, además no tienen técnicamente una solución. Si teóricamente alguien pudiera devolver un impuesto, el impuesto vuelve a ser salario y vuelve a tributar, y esto se vuelve una cadena infinita. Pero desde el punto de vista económico, esto ha inflado las demandas. Para COPAL, el Gobierno nos ha comunicado el 15,6% de la inflación 2015. En Precios Cuidados, este último segmento, para el trimestre que estamos viviendo es del 2.8% lo cual anualizado están siendo cifras del 12% al 14%. Y los gremios están pidiendo entre dos y tres veces eso. Esto es imposible de atender, la reacción será ir a denunciar medidas de fuerza, que empiezan a generar otro tipo de problemas, de abastecimiento, etc. Quiero destacar muy claramente que se ha hecho un seguimiento desde 2002 del salario de convenio y están por encima de cualquier estimación y de cualquier índice. Quiere decir que no hay deuda hacia el pasado, y mirando hacia delante evidentemente hay una bifurcación entre la inflación oficial y la estimada por los sindicatos. Esa brecha, en el caso de qué sectores esté con precios administrados, sea mediante Precios Cuidados o cualquier mecanismo control por parte del Estado, no es transferible, pero por otro lado, no es absorbible.
P.: Los juicios laborales siempre han jaqueado a empresas, especialmente pymes. ¿Qué se puede agregar?
D.F.de R.: La litigación en la Argentina es alta. Diría que hay un tema de complejidad normativa, otro tema de interpretaciones judiciales que van más allá de la norma, con criterios más redistributivos que jurídicos, y se evidencian, tanto en los juicios donde como consecuencia de discutir la naturaleza regulativa o no regulativa de determinado rubro, se pide la aplicación de las multas de la ley de empleo, con lo cual los montos se hacen muy altos, y no solamente para un obrero, sino también para gerentes o jefes superiores, con lo cual, por esta vía hay una litigiosidad fuerte que debería corregirse. El otro tema es la litigiosidad dentro de la ley de riesgos de trabajo, pero por sumas superiores a las que establecen las indemnizaciones, ya de por sí generosas. Es decir, se dice: "Sí, pero en mi caso hay rubros que deben, que revalorizan más allá de la tarifa, entonces ya no se va por la acción civil, sino que se va por la mayor compensación sobre indemnizaciones tarifadas". Entonces, digo: ¿Hay litigiosidad? Sí. Después está el tema de que en un contexto con expectativas inflacionarias, se terminan pactando soluciones temporales, como son las sumas no remunerativas que después son discutidas sus incidencias en el plano judicial desde el punto de vista de las acciones individuales y esto se convierte en una catarata. Es decir, por esas tres vías básicamente hay cuestiones que están generando mayor litigación. Por otro lado, desde el punto de vista laboral, en el mundo hoy el G-20 está discutiendo cómo achicar la brecha del desempleo general con la del juvenil ¿Cuáles son las causas? En primer lugar, la falta de oportunidades, en segundo lugar la brecha de capacitación. ¿Cuál es la solución que se ha acordado? Es generar sistemas de aprendizaje que permitan vincular empresa y empleo más rápidamente.
P.: Precisamente, ¿cómo está el empleo en el sector?
D.F.de R.: Diría que está estancado. Bajan las horas trabajadas (registradas), han bajado entre el 2% y el 4% en estos dos últimos trimestres. No necesariamente significa una merma en el empleo. Lo concreto es que no se crea empleo, y si no se crea, los 300 mil jóvenes que se incorporan cada año no van encontrar trabajo. Ahora, lo que vemos es que ha habido un aumento del empleo público. Según el Banco Mundial, el 90% del empleo en el mundo es de empleo privado, el 10%, público. Si tomamos esa matriz, lo que estamos diciendo es que con empleo público sólo no vamos a arreglar el problema y lejos de ello creemos que, además, no es la solución.
| Entrevista de Guillermo Laborda |


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