8 de agosto 2014 - 00:00

Lear suspende personal y amenaza con cierre

La autopartista de origen estadounidense Lear suspendió ayer a sus 450 operarios y detuvo sus actividades al menos por los próximos quince días en su planta de Pacheco, en conflicto por despidos desde hace más de dos meses. Los directivos de la compañía advirtieron que en caso de no hallar garantías de seguridad para su operatoria, cerrarán en forma definitiva su fábrica de mazos de cables, y hasta dieron a entender que podrían retirar sus actividades de la Argentina.

La advertencia se dio a conocer cuando la empresa debía autorizar el retorno al interior de la planta de los delegados del personal, tras una sucesión de fallos judiciales en ese sentido y de una comunicación del Ministerio de Trabajo acerca de que intervendría para garantizar ese reingreso. Hasta ayer permanecían cesanteados unos 60 empleados, en tanto que otros 123 aceptaron retiros voluntarios y 61 fueron reincorporados a instancias de una gestión de la cartera laboral.

El conflicto en Lear, que comenzó a principios de año y se agudizó en los últimos dos meses, es un caso testigo para todos sus protagonistas. Es que la autopartista, ante la presunción de una baja en la demanda por parte de su principal cliente, la automotriz Ford, redujo su producción y optó por importar mazos de cables al tiempo que suspendía a sus operarios. Se trata de una acción hasta ahora no imitada por otras empresas del rubro, pero que se teme podría generar contagio.

Para el gremio de los mecánicos (SMATA), en tanto, la comisión interna sindical de Lear es un espacio a reconquistar. Los actuales delegados reportan en su mayoría a agrupaciones de izquierda, como el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), y no a la conducción nacional del sindicato. De hecho, el líder del SMATA, Ricardo Pignanelli, encabezó una asamblea con trabajadores de Lear dentro de la sede del sindicato (alegó que no había seguridad suficiente para hacerla en la planta fabril) en la que se resolvió revocar los mandatos de los delegados. Sin embargo, la Justicia anuló los efectos de esa asamblea.

Pignanelli transmitió su preocupación por la visibilidad de los dirigentes de izquierda en reuniones de la CGT oficialista, de Antonio Caló, y fue respaldado por otros sindicalistas, en particular del sector industrial. En sentido inverso, Hugo Moyano recibió la semana pasada a los delegados de Lear. Los miembros de la comisión interna y los partidos políticos de izquierda que los apoyan realizarán hoy una quinta jornada de protesta nacional con la participación de delegados de otras fábricas.

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