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Lecciones económicas de “El mago de Oz”
El León Cobarde (caricatura del político William Jennings Bryan), el Espantapájaros, Dorothy (Judy Garland) y el Hombre de Lata.
Sin embargo, se ha insistido en estos días que «El mago de Oz» era tomado frecuentemente como herramienta universitaria, tanto en los EE.UU. como Inglaterra, para que los estudiantes pudieran tener una apreciación cierta, a través de la parábola, sobre la depresión económica a fines del siglo XIX.
El film de 1939 que lanzó al estrellato a la jovencita Judy Garland en el papel de Dorothy está basado en la novela de Lyman Frank Baum «The Wonderful Wizard of Oz», («El maravilloso mago de Oz»), que se publicó originalmente en 1900. Al igual que la película, su historia central se ocupa de la vida de una huerfanita de Kansas a la que un tornado arrastra a una tierra fantástica, y que desespera por regresar a la granja de sus tíos. La única posibilidad que tendría de lograrlo sería que ese deseo se lo concediera el Mago de Oz, a quien concurre a ver junto con su perro Toto y tres personajes mágicos: el espantapájaros, el hombre de lata y el león cobarde.
El libro de Baum apareció muy poco después de que los Estados Unidos salieran de un período de deflación y depresión, con una caída de precios cercana al 22% y una gigantesca deuda acumulada. Además de los tradicionales partidos Demócrata y Republicano, por aquellos años aún sobrevivía el partido Populista, que se pretendía el defensor de los granjeros en ruinas.
El país, por entonces, se regía por el patrón oro, y de acuerdo con él valuaba el dólar. Los Populistas querían plata, además de oro, para ser empleada como moneda, y sostenían que sólo con la incorporación de ese otro metal podría incrementarse la provisión monetaria, la suba del nivel de precios, y la reducción de la deuda de los granjeros.
Recordó la BBC que en 1964, el profesor universitario Henry Littlefield publicó un artículo donde explicitaba, personaje por personaje, la alegoría económica de la novela de Baum, burlándose de paso de la tesis «plateada» que sostenían los Populistas. El artículo de Littlefield agregaba que desde la revelación de esta simbología, «El mago de Oz» se empleó para que los estudiantes de economía comprendieran los estándares económicos que regían a los Estados Unidos a fines del siglo XIX.
De acuerdo con este reparto, Dorothy representa al ciudadano común, el Espantapájaros a los granjeros, el Hombre de Lata al obrero industrial, el León Cobarde a William Jennings Bryan, líder del Partido Populista que sostenía la causa de la plata, el Mago de Oz a los presidentes norteamericanos de fines del XIX, la Bruja Malvada a la naturaleza adversa que destruía los «commodities», los Monos Alados a los americanos nativos o los trabajadores ferroviarios chinos, explotados en el Oeste, la Ciudad Esmeralda era el símbolo del dólar débil, resultado de la emisión desmedida, y Oz, además, era una abreviatura de «ounce» (onza).
En esta misma dirección, el famoso «camino de ladrillos amarillos» («the yellow brick road») que se canta al comienzo del film no es otra cosa que el Patrón Oro, la Ciudad de Esmeralda del dólar débil es Washington DC, y el Mago de Oz obviamente el presidente.
La teoría de Littlefield, sin embargo, fue tantas veces sostenida como refutada. El historiador Quentin Taylor, que la apoya, manifestó una vez: «Es imposible no detectar, a la luz de esta alegoría, la enorme cantidad de paralelismos que existen entre 'El mago de Oz' y los sucesos políticos de aquella época, en especial la caricatura que hizo Baum de William J. Bryan como el León cobarde».
Bryan, iniciado en el Populismo, llegó a ser más tarde candidato a la presidencia por el partido Demócrata, y perdió las elecciones de 1896 a causa de los votos que le retacearon los obreros. Pese ser un león, se atemoriza en el film ante un espantapájaros (los granjeros) y un hombre de lata (los obreros industriales). Aunque
Littlefield identificó a la Bruja Mala con los efectos devastadores de la Naturaleza sobre las cosechas, algunos otros quisieron ver en ella una representación de Mark Hanna, jefe de campaña del presidente William McKinley.
Littlefield añadió que podía entenderse que el camino del Patrón Oro no era el único posible (lo que sostenía el Populismo), y Taylor agregó que la búsqueda de la Ciudad Esmeralda que emprenden Dorothy con sus amigos representa la marcha sobre Washington que hizo el partido Populista en 1894, para que el presidente escuchara su demanda para aceptar también el Patrón Plata. En el film, los zapatos de Dorothy son de rubí, pero en la novela de Baum son de plata, y ella los deja olvidados en el mundo de Oz antes de regresar nuevamente a su granja, lo que para sus exégetas representa el definitivo abandono del Patrón Plata.


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