Lemonheads no se repiten nunca

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«Varshons», The Lemonheads. RGS.17092

El trío The Lemonheads es uno de los más extraños grupos surgidos de la fiebre del grunge post Nirvana, ya que siendo punk distorsionado en sus comienzos, de golpe cambió su imagen y su estilo hacia algún tipo de folk psicodélico difícil de definir, lo que no impidió que su cantante Evan Dando se convierta en una especie de ícono pop de los 90. Pero si los Lemonheads son básicamente extraños pero agradables al oído, este último disco es de lo más extraño y agradable que hayan hecho en dos décadas de carrera.

Básicamente porque «Varshons» es un raro caso de colaboración entre amigos músicos: Gibby Haynes, el alocado líder de los Butthole Surfers, se pasó años grabándole extraños casetes de canciones poco conocidas a Dando, que esta vez decidió homanajear a aquellos viejos casetes dándole el lugar de productor del CD. Este último trabajo de The Lemonheads es altamente recomendable, ya que la selección de temas es original, con atrapantes climas lentos, más bien lisérgicos, con intermitentes interrupciones de guitarras distorsionadas en medio de los arreglos folk, y sorprendentes explosiones tecno pop con invitadas especiales de la talla de Kate Moss y Liv Tyler (gran tema, «Dirty Robot») hasta que el clima va levantando al rock más fuerte a medida que se suceden los tracks. Entre lo mejor del disco hay que destacar un sutil cover del brillante «Hey, thats no way to say goodbye» de Leonard Cohen.

Diego Curubeto

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