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Lento arranque para la campaña gruesa
El maíz no tiene futuro definido en el inicio de una cosecha gruesa en la cual los especialistas, pese a la incertidumbre, recomiendan no dejar de sembrar y aplicar la mejor tecnología posible.
La actual es una campaña agrícola totalmente atípica, comparada con las últimas siete u ocho; además, no deja de estar condicionada por las incertidumbres generadas desde los precios internacionales, el clima y la falta de certeza en materia de política nacional.
La mayoría de los especialistas en materia de agricultura coinciden en definir al actual ciclo «como un año complejo» y recomiendan al productor, que ha adoptado una actitud defensiva hacer los números muy finitos, no dejar de sembrar y aplicar lo mejor que se pueda de la tecnología disponible.
La principal referencia que se debe tener en cuenta es que «el año pasado las pérdidas sufridas por el agricultor fueron estimadas entre u$s 120 y u$s 200 por hectárea en todas las regiones agrícolas. Este dinero ahora no está disponible para enfrentar la campaña gruesa y, si bien es cierto que la mala racha que trajo la sequía se cortó, el hombre de campo teme que se repita el mismo escenario», precisó a Ámbito del Campo, Ricardo Negri, asesor de los grupos CREA.
Pero eso no es todo, porque para el ciclo 2009/2010 se espera un recorte de la superficie destinada al maíz que oscila entre el 15% y el 20 %, para ubicarse entre 1,8 y 1,9 millones de hectáreas, respecto del año pasado, mientras que la superficie cubierta con trigo ya es inamovible. A los sumo pueden mejorar los rindes con las últimas lluvias.
Aunque no se descarta que se modifique la ecuación en materia de precios para el maíz (el Gobierno avanzó en la reglamentación de la Resolución 7552/09 de la ONCCA, que libera la exportación de este cereal junto con el trigo), con lo cual sería posible una leve mejora de la superficie final para este cultivo. De lo contrario esas áreas se destinarán a la siembra de soja de segunda, por rentabilidad y menores costos de implante con una superficie que totalizará unos 19 millones de hectárea, la más alta del quinquenio.
Además, el productor esta demorado porque en muchos casos no decidió que cultivo hacer, maíz o soja, ni tampoco que la superficie destinada a cada uno de ellos. El punto es que el maíz tiene el doble de inversión y una rentabilidad menor, mientras que la soja ofrece una menor inversión y una mayor rentabilidad, reflexionó Juan Masías gerente de Marketing de Syngenta.
Los insumos
En cuanto a la compra de insumos el productor espera a último momento, una actitud similar a la adoptada con la siembra de la fina, porque las decisiones podrían cambiar, y en el único caso en que se vieron compras anticipadas fue con el glifosato que se utiliza para todo, pero la adquisición de semillas de maíz se pateó hasta último momento, lo mismo que los fertilizantes y la mayoría de las decisiones, por la falta de certeza para tomar decisiones adelantadas, apuntó Negri.
Las actitudes del productor para la compra de insumos son muy variadas, porque la sequía se llevó puesta una parte importante del capital destinado a las compras al contado, por lo cual hay un porcentaje importante de gente que salió a buscar financiamiento. Primero lo hace con el proveedor o utiliza las diferentes tarjetas que ofrecen los bancos para el sector. Esto revela un cambio cualitativo en materia de financiamiento con respecto al año pasado.
También utiliza el mecanismo de canje de producción por insumos, que es comprar como al contado o también con canjes a futuro.
Masías rescata la oferta de financiamiento que ofrecen las empresas proveedoras de insumo con plazos a convenir; en tanto que la otra modalidad ya instalada en la actividad se refiere a los acuerdos que se arman entre productor y empresa con contratos a futuro. La operación consiste en fijar un precio a cosecha por un volumen determinado de granos, a cambio de fertilizantes, herbicidas o semillas.
En esa misma dirección se nota una mayor cantidad de consultas concretadas en las últimas semanas por parte de productores que buscan precios para la compra de productos fosforados para la soja o nitrógeno para el maíz, según confirma Sebastián Grondona, de Nidera.

