22 de junio 2011 - 00:00

Libia es otro dolor de cabeza

Washington - La complejidad del conflicto en Libia ha generado extrañas alianzas en los pasillos del poder en Washington, desdibujando las tradicionales líneas partidarias y dividiendo tanto a demócratas como a republicanos.

Mientras el presidente, Barack Obama, ha logrado el apoyo de algunos republicanos de línea dura, incluyendo a su antiguo rival por la Casa Blanca, el senador John McCain, algunos de sus aliados demócratas de izquierda están en pie de guerra.

Desde el interior de su propio partido, Obama fue acusado el lunes de ser «un extremista» que no está cumpliendo con la ley al no obtener la aprobación del Congreso para la participación de las fuerzas estadounidenses en el conflicto de Libia.

«La posición extremista es que ningún presidente puede comprometer nuestras fuerzas por cualquier período con cualquier fuerza y para cualquier propósito. Y que el Congreso sea meramente una fuente de asesoramiento opcional», dijo el congresista demócrata Brad Sherman.

«Tenga en cuenta que cuando (el presidente) Thomas Jefferson envió a las fuerzas estadounidenses a Libia en 1802 recibió primero la aprobación del Congreso», dijo.

Lo que está en cuestión es la legalidad de la guerra, la cual según el Gobierno estadounidense tiene como meta ayudar a proteger a los civiles libios rebeldes que tratan de derrocar a Muamar el Gadafi.

La disputa afecta a la separación de poderes Legislativo y Ejecutivo, un principio fundamental de la democracia de Estados Unidos.

Sherman integra el coro creciente de legisladores estadounidenses, de ambos lados del espectro político, que han acusado a la administración de Obama de hacer caso omiso de la Ley de Poderes de Guerra, una norma de 1973 que limita a 90 días la capacidad de un presidente para sostener una guerra sin la aprobación del Congreso.

Esta semana, el representante demócrata presentará una enmienda que busca prohibir el uso de fondos para financiar las operaciones de Estados Unidos en Libia. De aprobarse esa enmienda, «se aplicaría a un 98% de los fondos que van al Pentágono», dijo Sherman.

«Simplemente plantea que ningún dinero previsto en el proyecto de ley puede ser usado en contravención de la Ley de Poderes de Guerra».

La semana pasada Sherman logró que se aprobara esa misma enmienda con otra ley de fondos para instalaciones militares, por 258 votos contra 163.

«Espero que a mi enmienda le vaya tan bien como la última vez», dijo.

Otro demócrata, Dennis Kucinich, también propuso una resolución similar para cortar la financiación para el conflicto en Libia, que según reportes cuesta 10 millones de dólares por semana.

Pero el presidente republicano de la Cámara, John Boehner, también hizo amenazas veladas sobre el poder del Congreso para cortar la financiación de la intervención militar, para disgusto del líder republicano John McCain, quien ha dicho que no hay duda de que Obama tomó la decisión correcta al apoyar militarmente la misión de la OTAN en Libia. (Con todo, McCain y el senador demócrata John Kerry presentaron ayer un proyecto que limita a un año las operaciones.)

Sherman espera que ante la presión, Obama «empiece a cumplir con la ley», aunque reconoció que el tema podría tardar meses en resolverse.

«Obviamente, si Gadafi -todos rezamos por esto- es sacado en las próximas semanas este problema va a desaparecer», agregó.

La Casa Blanca dijo la semana pasada en una carta al Congreso que la Ley de Poderes de Guerra -ampliamente ignorada por los presidentes anteriores- no se aplica a lo que ocurre en Libia porque allí no hay tropas estadounidenses en el terreno.

Para añadir más leña al fuego, el senador republicano Lindsey Graham calificó esta ley como «inconstitucional».

«Creo que es una infracción al poder del comandante en jefe», dijo a la cadena NBC el domingo, y agregó que no apoyaría los esfuerzos para cortar los fondos de las operaciones.

Agencia AFP

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