10 de marzo 2017 - 22:28

Lingotes de oro, la clave de la masacre de Francia

Mientras tanto, los investigadores siguen trabajando en el lugar donde hallaron los primeros restos humanos de las víctimas. El oro fue conseguido tras un robo en la Segunda Guerra Mundial.

Las vÍctimas. Los padres y los dos hijos, todos ellos asesinados. Ahora buscan los restos en un descampado donde fueron ocultados.
Las vÍctimas. Los padres y los dos hijos, todos ellos asesinados. Ahora buscan los restos en un descampado donde fueron ocultados.
París- Tras hallarse los cuerpos de la familia Troadec que estuvo desaparecida más de 15 días y conmocionó a toda Francia, se dieron a conocer ayer detalles del crimen.

El padre de la familia de cuatro miembros asesinados en la noche del 16 al 17 de febrero por el cuñado se había apropiado de un tesoro de lingotes y monedas de oro descubierto por el abuelo y esa fue la razón del crimen que tuvo en vilo a Francia en las últimas semanas.

Esta es la versión dada por la abuela, que en una entrevista publicada ayer por "Le Parisien" contó que el tesoro lo había encontrado en 2006 su marido, que era escayolista, cuando trabajaba en una casa de Recouvrance, uno de los barrios antiguos de la ciudad bretona de Brest.

La mujer explicó que, tras la muerte de su marido, en 2009, se desencadenó una pelea entre sus dos hijos, Pascal y Lydie Troadec.

El oro podría proceder de un robo al Banco de Francia durante la Segunda Guerra Mundial, siempre según el relato de la anciana de 76 años, que en la entrevista encubre su nombre, a la vista de la conmoción que ha provocado este suceso en todo Francia.

El robo

La mujer sostuvo que en 2010 ella tuvo que ser hospitalizada, momento que su hijo Pascal aprovechó para pedirle la llave de su casa y llevarse el tesoro, y así "expolió a su hermana Lydie". Pascal, que según la abuela tenía celos de la situación laboral de la pareja de Lydie, Hubert Caouissin -ingeniero en el arsenal de Brest y asesino confeso de Pascal, su mujer y sus dos hijos- puso el oro a buen recaudo en Mónaco y en Andorra.

Además, se jactaba de que había suficiente para poder vivir mucho tiempo pero insistía en que no se podía tocar. La abuela destacó que, desde que se apropió del tesoro, el tren de vida de la familia de su hijo cambió, y la prueba que ofrece es que "viajaban mucho".

Las revelaciones de la anciana se hacen públicas mientras la policía científica sigue haciendo prospecciones en la propiedad que Caouissin tenía en Pont de Buis, cerca de Brest, donde el miércoles se encontraron joyas y restos humanos que se sospecha que corresponden a los Troadec.

El compañero de Lydie -con la que tiene un hijo, que vive provisionalmente en casa de la abuela- confesó que el 16 de febrero fue al domicilio de su cuñado en Orvault, a las afueras de Nantes, y que, después de estar espiando, entró en la casa para buscar indicios para llegar al tesoro.

Agencia ANSA

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