19 de octubre 2011 - 00:00

Llega el capítulo final

El próximo domingo neozelandeses y galos definirán el Mundial en el mítico Eden Park de Auckland ante una multitud

Choque de titanes. Nueva Zelanda y Francia se volverán a ver las caras luego del duelo del pasado 24 de septiembre en el mismo estadio.
Choque de titanes. Nueva Zelanda y Francia se volverán a ver las caras luego del duelo del pasado 24 de septiembre en el mismo estadio.
Sin dudas que el arribo de Nueva Zelanda a la final de la séptima edición de la Rugby World Cup no es una sorpresa, pero sí lo es en cierta medida la presencia de Francia en dicho partido, reeditando la misma definición que en 1987, cuando ambos jugaron el partido decisivo en la primera cita ecuménica, siendo triunfo de los locales por 29 a 9.

El próximo domingo a las 5 (hora argentina) en el mítico y cautivante Eden Park de la ciudad de Auckland, al término de los ochenta minutos reglamentarios se conocerá al nuevo monarca rugbístico mundial. ¿Serán los All Blacks y se sacarán la gran espina de no poder ganar por segunda vez la Webb Ellis? ¿La tercera será la vencida y así los galos después de dos finales perdidas puedan gritar campeón?

El conjunto de Graham Henry arriba al partido consagratorio con un récord más que interesante: seis partidos jugados y todos ganados; habiendo anotado en dichas presentaciones 293 tantos, lo que hace un promedio de 48,83 puntos por partido; recibiendo en contra 65, lo que da 10,83 por partido. Cifras que hablan a las claras de la superioridad de los Hombres de Negro frente a sus adversarios de turno, donde con mucho orgullo el único seleccionado que ofreció resistencia fueron Los Pumas, que estuvieron 67 minutos con el in-goal en cero. Pero el pueblo y el seleccionado Kiwi saben que el match del domingo debe jugarse al 110%, sin subestimar al rival porque ese sería el peor a cometer.

Los dirigidos por Marc Lievremont llegaron al Mundial con una ola de rumores que hablaban de peleas internas, y con las derrotas ante los locales y Tonga las críticas hacia el head coach no tardaron en llegar, pero Francia pese a haber perdido dos partidos en la etapa de clasificación levantó su performance en la etapa de eliminación directa y logró acceder a la definición. Sin muchos lujos pero jugando un rugby simple y apoyándose en la puntería de sus pateadores Yachvili y Parra, que son entrenados por el argentino Gonzalo Quesada, los galos sueñan con el golpe.

Nueva Zelanda además de haber anotado tries en todos los partidos tuvo desde cuartos de final en adelante a un Piri Weepu que no sólo jugó en gran nivel como medio scrum sino que hizo olvidar a Dan Carter, haciéndose cargo de los envíos a los palos y teniendo gran efectividad. La única deuda de los All Blacks es demostrar tener un juego colectivo que siempre caracterizó al rugby neozelandés por sobre los arrestos individuales.

Los All Blacks son los grandes favoritos para ganar la final. La fiesta está organizada y todos esperan que Richie McCaw emule a David Kirk y levante en el Eden Park la Webb Ellis, pero los franceses, que han sacado chapa de equipo copero, no tienen la intención de ser espectadores de la celebración y así como sucedió en 1999 y 2007, buscarán opacar el juego kiwi y así poder consagrarse por primera vez en su historia.