17 de septiembre 2014 - 00:00

Lo que se dice en las fábricas

Salvador Dalí
Salvador Dalí
"Para las casas matrices el problema no es el Gobierno o Axel Kicillof. Tampoco es la letra fina de la Ley de Abastecimiento. El problema para nuestros jefes del exterior es que existe Venezuela; y una ley muy similar se aprobó y aplicó con resultados catastróficos". Un alto ejecutivo de una multinacional reflexionaba apesadumbrado. Venía de sostener una teleconferencia con sus superiores, y se lamentaba no haber sido convincente en cuanto a sus argumentos para que no vean a la Argentina siguiendo los designios de Maduro. Para peor, en la casa matriz, los directores son venezolanos exiliados del régimen bolivariano. "Lo que no entendemos acá, es que la Argentina pelea por inversión en dólares, que hay y muchos, con Perú, Chile, Uruguay, Brasil, México o Colombia, y cualquiera de esas opciones hoy es infinitamente más atractiva", aseguraba. "¿Qué es puntualmente lo que se teme?" consultó el cronista. "Que esta ley sea un Caballo de Troya, por el cual el Gobierno termine tomando por asalto las decisiones de producción, distribución, precio y, en definitiva, la estrategia comercial general de una empresa. Y que además se culpe a las compañías como las causantes finales de la inflación y nos decomisen mercadería". "Parece mucho", agregó el periodista. "Puede ser, pero para un CEO que tiene a su cargo decisiones para toda la región, prefiere esperar antes que invertir". La posibilidad de que las casas centrales financien las importaciones argentinas generó carcajadas. Proyecto surrealista de Augusto Costa, sólo comparable a las grandes obras de Salvador Dalí.

Siguiendo la cuestión anterior, dos gerentes de finanzas de multinacionales, una productora de electrodomésticos y otra de alimentos, penaban el fin de semana en una reunión familiar a quincho cerrado por la lluvia. Intercambiaban información sobre las nuevas reglas de juego que la Secretaría de Comercio está imponiendo para acceder a los escasísimos dólares con que habrá que manejarse para importaciones hasta fin de año. Definen que a esta altura, el trato que el Gobierno le da a las Declaraciones Juradas de Autorización para Importar (DJAI), es de "bloqueos salvajes" a casi todas las presentaciones de pedidos para importar, y que todas los pedidos terminan con el temerario sello de "observados". Ya se aclaró, y tal lo adelantado ayer por este diario, sólo habrá dólares para los que acrediten que únicamente se los utilizará para producir. Esto es, habría divisas para pagar insumos y no mucho más. La empresa de alimentos ratificó que Costa prometió dólares para comprar chocolate, y que la compañía se olvide de alimentos importados para completar la oferta de la empresa. Peor le fue al fabricante de electrodomésticos. "Nos dijeron que sólo habrá dólares para piezas y que empecemos a revisar nuestra oferta de importados especialmente aires acondicionados", concluyó.

Por si no fuera poco con las andanzas del dólar, las empresas comienzan ya a percibir un peligro más complicado aún. Muchas "comisiones internas" comenzaron a "aclararles" a las gerencias de personal, que no aceptarán llegar a fin de año sin una revisión de los salarios. Si bien aún no se llega al extremo del reclamo de reabrir paritarias (en definitiva se sabe que el Ministerio de Trabajo no lo aceptaría), de lo que se habla es de premios o plus salariales a liquidar en diciembre. En muchos sectores incluso las presiones son de las bases hacia la dirigencia nacional de los gremios, por no haber conseguido este año un reajuste en el mínimo no imponible de Ganancias. Es el caso de los metalúrgicos, químicos, petroleros, camioneros, plásticos, terminales automotrices y banqueros. Se trata de sindicatos cercanos al Gobierno (especialmente la UOM de Antonio Caló y SMATA de Ricardo Pignanelli), que en su momento les aseguraron a sus seguidores y afiliados que la aceptación del 28% de aumento para todo el año vendría acompañado hacia mediados de 2014 de una suba del mínimo de Ganancias. Al descartarse esta alternativa, la presión vendrá sobre los pagos de fin de año. Las empresas temen por partida triple: 1) que los gremios concreten la embestida final hacia diciembre para que se apliquen estos "premios"; 2) que el Gobierno las avale y 3) que el Ministerio de Economía después no acepte trasladar este ajuste a los precios de mercado. Estamos cerca de "La tormenta perfecta".

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