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Lo que se dice en las mesas
Quien volvió con todas las luces es el ejecutivo de banca privada que se escuda bajo el seudónimo de «El oso». Un pesimista de la primera hora, pasa factura de sus pronósticos en estos tiempos de derrumbe. Y cosecha ganancias lógicamente. Fiel a su estilo, casi para una terapia, envió anoche un mail con sus nuevas coordenadas financieras. Dice lo siguiente: 1) no hay que ser ilusos, esto no ha terminado; 2) la realidad es la misma que el martes cuando Bernanke finalmente reconoció que están muy mal; algo que debe bajar es la volatilidad la cual sigue según el Índice VIX en 38 (lo normal es 20); 3) tampoco es muy saludable que los bonos del Tesoro de EE.UU. bajen en la forma que lo hicieron; simplemente así como la Bolsa estaba sobrevendida, los bonos estaban sobrecomprados; de cualquier forma la tasa de 10 años sigue en un 2,30% y la de 30 años en el 3,80%; 4) Europa prohíbe la venta en descubierto de los bancos; por eso se tienen que cubrir la posiciones y eso se refleja en la acción, pero no en los bonos y los CDS de esos bancos; ahora se entiende por qué Sarkozy se tomó un avión hace 15 días y fue a pedirle a Merkel que aprueben el paquete de Grecia; 5) Suiza está pensando en fijar su moneda al euro; muy ingenioso: estiman que el euro está caro y va a caer, por lo tanto es la manera de que su moneda deje de ser refugio ante lo que se viene; llamativamente el yen sigue muy firme contra el dólar debajo de 77 contra el dólar; para pensar que se está mejor debería ir a 85 al menos; 6) se ven algunos bonos corporativos brasileños, mexicanos y norteamericanos con caídas importantes en sus precios; creo que en los próximos días veremos los efectos colaterales de estas caídas; 7) por último, si esta corrección pasa como si nada hubiese cambiado en el mundo, creo que la próxima será mucho peor que ésta ya que seguimos sin resolver los problemas de fondo y los políticos siguen armando comités para ver qué se hace.
Más allá del despegue que tuvo el riesgo-país en la semana, los bonos en dólares fueron los que mejor resistieron la crisis internacional. La caída acumulada no supera el 3%, demostrando que los inversores fueron selectivos a la hora de desprenderse de activos. En realidad, la suba del riesgo estuvo vinculada más bien con la caída de la tasa del bono norteamericano a diez años a casi el 2% anual, muy cerca de su mínimo histórico. Ahora los títulos emblemáticos en dólares de mediano plazo, como el Boden 2015, el Bonar X y el Global 2017, quedaron con rendimientos de entre un 8,5% y el 9%. Nada que ver con el desplome que habían sufrido a fines de 2008 y principios de 2009, en medio de la hecatombe generada por la caída de Lehman Brothers. En aquella oportunidad, la baja de los precios había sido de tal magnitud que llegaron a rendir más del 50% en dólares. Fue necesario que el Gobierno anunciara una recompra adelantada de Boden 2012 para alejar los temores de default que se habían instalado en aquel momento. Pero ahora no se puso en duda la capacidad ni la voluntad de pago del Gobierno. Es más, son pocos los dispuestos a desprenderse de este tipo de activos, que multiplican lo que se puede obtener con un título estadounidense. Los bonos provinciales en dólares, que ahora pasaron a rendir cerca del 11% en dólares son otra alternativa, aunque con una cuota mayor de riesgo.
Los cupones PBI venían muy firmes en el año. La serie en pesos sube ahora sólo un 4% en lo que va del año, pero la de dólares es la favorita por lejos con una ganancia acumulada del 20%. Esto reflejó la incertidumbre en relación con el crecimiento argentino si la crisis internacional continúa. Las dudas no pasan por 2011, ya que se estima que el crecimiento que divulgará el INDEC sobre 2011 oscilará entre el 7% y el 8% anual, en función de la evolución de la economía en los meses que restan hasta fin de año. La clave para saber si es buen momento o no para comprar este activo, que fue el de mejor comportamiento en el mercado local el año pasado, depende del escenario que cada inversor plantee para 2012. Si la visión es que la economía crecerá el año que viene el 4% o más, continúa siendo una excelente oportunidad. Si lo que se espera es un aterrizaje forzoso, con una expansión que pasaría a sólo el 2% o un 3% en el mejor de los casos, entonces es preferible buscar otras alternativas, ya que no habría pago en 2013.
Las discusión mediática, pero también en los foros académicos, es si esta crisis es parecida a la de 2008. La mayoría opina que tiene algunos elementos comunes, pero que no están dadas las condiciones para vivir un derrumbe similar. Uno de los argumentos más convincentes en esta línea lo dio Carlos Zarazaga, de la Reserva Federal de Dallas: «A diferencia de lo que pasó hace tres años, hoy la Fed tiene la posibilidad de inyectar liquidez no sólo en bancos, sino en cualquier empresa norteamericana que sufra algún problema en el acceso a liquidez. Si surgiera algún problema extremo como fue en su momento la crisis de AIG, el Gobierno tendría más herramientas para salir al rescate y evitar una crisis mayor». Pero en Europa continúan las dudas por la debilidad de los bancos, que poseen grandes sumas de bonos de países europeos en situación endeble. La apuesta es que las autoridades europeas no sólo salven del default a los países, sino que además colaboren para mantener a flote a las entidades. Pero si este plan falla, un derrumbe de una gran entidad europea tendría efectos catastróficos también en la economía norteamericana. La expectativa de los inversores de las próximas horas estará puesta en la cumbre que mantendrán los líderes de Alemania y Francia, Angela Merkel y Nicolas Sarkozy. Podría definirse cuál será el futuro rol de Alemania en esta crisis de la eurozona.
El escenario luce óptimo para apostarle a commodities agrícolas. Aunque afloje, China seguirá creciendo a tasas superiores al 9% anual y el dólar continuará débil. Se trata de un escenario ideal para los productos primarios, que en los últimos años demostraron ser una buena protección ante la caída de la moneda norteamericana. Se agregó en las últimas horas un factor clave, que es la menor cosecha de cereales y soja que se espera en Estados Unidos a causa de las altísimas temperaturas registradas. Pero el menú de alternativas ante una moneda norteamericana cada vez más depreciada a nivel global no termina ahí, ya que la apuesta es que los bienes físicos continuarán sobresaliendo, desde el oro hasta los inmuebles, pasando por el arte y campos. Todo indica que el gran desafío de los próximos dos o tres años será, justamente, cómo protegerse de la caída del dólar en el mundo.
Andanzas de un «extrader». Al exbanquero Jorge Terrado se lo vio en Bariloche en las últimas semanas. Hace unos meses vendió la estancia La Verdosa, cerca de Saladillo. Pero al parecer no habría cancelado pasivos que posee con bancos provinciales ni los que dejó con el frigorífico CEPA y la cooperativa Santa Elena con los ingresos de la operación. Terrado era dueño de una empresa de seguridad que también vendió.

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