24 de junio 2010 - 00:00

Los chistes salvan a la “Brigada A” del cine

Salvo Liam Neeson, como el líder del grupo, el resto de los intérpretes no tiene el carisma de los de la serie. Lo mejor del film son el prólogo, algunas escenas de acción y sus secuencias divertidas.
Salvo Liam Neeson, como el líder del grupo, el resto de los intérpretes no tiene el carisma de los de la serie. Lo mejor del film son el prólogo, algunas escenas de acción y sus secuencias divertidas.
«Brigada A-Los magníficos» (The A-Team», EE.UU., 2010, habl. en inglés). Dir.: J. Carnahan. Int.: L. Neeson, B. CooQ. Jackson, S. Copley, P. Wilson, B. Bloom, J. Biel.

La versión para pantalla grande de la vieja serie «Brigada A» está llena de explosiones y tiroteos, pero son los chistes lo que salvan una misión que por momentos no sale de la rutina de las megaproducciones de acción.

Lo más redondo de todo el producto quizá sea el extenso prólogo que narra la génesis de este equipo de ex militares dedicado a competir con la CIA en cuestiones difíciles o non sanctas: en este sentido es especialmente feliz el encuentro casual entre Liam Neeson (el jefe de la Brigada A, es decir el Coronel «Hannibal» Smith) con el cabo Baracus, que en la serie estaba interpretado por Mr. T y aquí por el menos carismático Quinton «Rampage» Jackson.

Luego comienza una intrincada historia de robos y traiciones partiendo de una misión en la Bagdad de la Guerra de Irak, un juicio no muy interesante donde dan de baja deshonrosa al equipo, además de encarcelarlos, y una serie de fugas de distintas prisiones de máxima seguridad que dan lugar a las escenas más divertidas del film, incluyendo un surrealista viaje aéreo en tanque de guerra que podríamos considerar como la razón más valedera para ver esta nueva «Brigada A» en un cine.

Es que, salvo alguna escena de acción muy elaborada, el argumento sobre el Coronel Smith y sus hombres intentando desenmascarar a los malos para redimirse ante las fuerzas armadas realmente parece escrito en piloto automático, y el carisma y talento de Neeson y sus camaradas no alcanza para sostener el asunto desde algún lado que no sea el de la pirotecnia.

Otro punto débil es no haber sabido aprovechar las cualidades sexies de una beldad como Jessica Biel, ni haber dotado a la película de villanos convincentes, más allá de los insípidos Patrick Wilson y Brian Bloom, claramente muy por debajo de tipos tan aguerridos como los de la Brigada A.

D.C.

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