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Los Kirchner, doble ofensiva sobre gobernadores por “caja”
Daniel Scioli, Hermes Binner, Jorge Capitanich, Fabiana Ríos, Néstor Kirchner, Brizuela del Moral, Florencio Randazzo, Mario Das Neves
Ella se dedicará a los gobernadores «neutros», no alineados con la Casa Rosada, pero tampoco fervientes soldados anti-K, a los que recibirá mañana para convencerlos de su determinación de eliminar el impuesto al cheque a partir del 1 de enero del año próximo.
En paralelo, 24 horas después, su marido ex presidente reunirá a la cúpula del PJ en La Plata. La elección del lugar esconde un simbolismo: al convertir a Daniel Scioli en anfitrión, Kirchner le otorga un protagonismo que potencia las teorías sobre el «delfinazgo» del bonaerense.
En tándem, los Kirchner pretenden blindar de tentaciones a los gobernadores no K. La Presidente dedicará el mediodía de mañana a escuchar sus lamentos y les ofrecerá, con cuentagotas, contención. El argumento es conocido: un Estado nacional desfinanciado no puede asistir a las provincias.
El espejo en el que le sugieren mirarse al santafesino Hermes Binner y al catamarqueño Eduardo Brizuela del Moral -de los cuatro visitantes, los dos menos cercanos- es Juan Schiaretti: el cordobés entró la semana pasada a Olivos con recelos y salió con promesas.
Binner espera un imposible: se queja de que el PJ de Santa Fe le frena una reforma fiscal para mejorar los ingresos propios y planea pedir a la Casa Rosada una mediación para destrabar ese asunto. Quien le bloquea esa reforma es el reutemismo, ante quien Olivos no puede interceder.
El socialista lo sabe pero, en rigor, busca otra cosa: un compromiso de interactuar en conjunto contra el fantasma Reutemann. No debería tener grandes expectativas: no harán contra Lole más que lo que hace Juan Carlos Mazzón en secreto y Agustín Rossi en público.
Binner será la estrella de ronda de mañana porque forma parte del pelotón de presuntos presidenciables. Los Kirchner tuvieron, sin embargo, un gesto cuando lo sentaron en la mesa de los «neutros» junto a Brizuela, Fabiana Ríos (Tierra del Fuego) y Ricardo Colombi (Corrientes). Eso anticipa el nivel de belicosidad con que el Gobierno prepara la cumbre que convocó para el 15 de abril y a la que invitó a Alberto Rodríguez Saá y a Mauricio Macri -Mario Das Neves avisó que no concurrirá-, el pelotón de «presidenciables» anti-K.
A esos tres jefes territoriales, la Casa Rosada los ubica en la grilla de rivales mientras sobre los demás despliega su táctica de seducción-presión para que intervengan ante los legisladores de su provincia para frenar cualquier avanzada sobre la modificación del impuesto al cheque.
Sobre ese punto, Cristina de Kirchner planea ratificar lo que les comentó a los gobernadores del PJ que recibió la semana pasada respecto de «trabajar» para derogar el impuesto al cheque para que, a partir del 1 de enero de 2011, ese tributo deje de existir. En la cima del Gobierno insisten en que esa propuesta presidencial avanzará y repiten los diagnósticos respecto de que entre el crecimiento de la economía y la inclusión de la actividad informal, sobre todo de sectores pyme, podrían compensarse los 24 mil millones que ingresan por aquel impuesto.
El ministro del Interior, Florencio Randazzo, tuvo que salir a certificar que esa idea fue impulsada por la Presidente y que el Gobierno espera tener un proyecto definido para setiembre próximo, cuando se comience a confeccionar el Presupuesto 2011.
Fines
En rigor, más allá de la urgencia fiscal y la incomodidad política de un veto, ante una eventual reforma del impuesto al cheque, la ofensiva de los Kirchner responde a una lógica más lineal: se mueven convencidos de que «cambió el clima» y de que comenzó a renacer el Gobierno.
La hipótesis principal es que los tropiezos de la oposición en el Congreso le dan nuevo aire al Gobierno para tratar de recuperar la iniciativa luego de padecer, desde diciembre en adelante, una sucesión de derrotas: empezó el 3 de diciembre en Diputados y siguió hasta el fallo que permitió usar las reservas.
En ese contexto, y como efecto residual del plan opositor para modificar el impuesto al cheque, Kirchner volverá a reunir al PJ nacional y lo hará en La Plata, en la residencia del gobernador Scioli. Allí prometió abrir la discusión sobre la coparticipación.
Desde 2003, con un solo intervalo en la campaña de su esposa para senadora en 2005, el patagónico se negó a hablar sobre el tema. Lo padeció, sistemáticamente, Felipe Solá, que cada vez que sugería alguna reforma se topaba con la furia del entonces presidente.
Este miércoles, Kirchner propondrá constituir la Comisión del PJ, que él quiere presidir, para definir una propuesta de cómo debería ser el nuevo esquema de coparticipación. Rankean varias: una de Jorge Capitanich; otra de Juan Manuel Urtubey.
La matriz es parecida: tomar como parámetro las necesidades sociales y de infraestructura que tiene cada provincia para, a partir de un piso de reparto a definir, usar un coeficiente vinculado a las vulnerabilidades. Un poco crítico es definir cuál es la base de distribución.
Sin embargo, como con el capítulo Cheque, la coparticipación es simplemente una excusa para que Kirchner vuelva a reunir al PJ y mostrarse junto a Hugo Moyano, más de diez gobernadores e, incluso, con algunos referentes que habían tomando distancia del Gobierno tras la crisis del campo.


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