10 de marzo 2011 - 00:00

Los marcianos vuelven como las golondrinas

El nuevo ataque alienígena a la Tierra prueba otra vez la debilidad de los marcianos por Los Angeles (pese a que también hay una escena en Buenos Aires).
El nuevo ataque alienígena a la Tierra prueba otra vez la debilidad de los marcianos por Los Angeles (pese a que también hay una escena en Buenos Aires).
«Invasión del mundo: Batalla Los Angeles» («Battle: Los Angeles, EEUU, 2011, habl en ingles) Dir.:Jonathan Lieberman Int.: Aaron Eckhart, Michelle Rodriguez, Michael Peña.

Luego de «Invasión» de Paul Verheven, «La guerra de los mundos» de Spielberg y de variaciones alternativas como «Distrito 9», no hacían falta más invasiones de otro mundo, pero Hollywood sigue insistiendo. Esta vez la vuelta de tuerca, es decir, lo que le daría originalidad al asunto, es que «Invasión del mundo» está filmada y planteada como si fuera una película de guerra a secas, sin importar quiénes son los contrincantes del sargento que enfrenta su última y más difícil misión.

Lo que parece ser una rara lluvia de meteoritos es en realidad una invasión alienígena, con las peores intenciones de liquidar a la población indígena para apropiarse de los recursos del lugar. Los altos mandos se preocupan por haber perdido la comunicación con Tokio, y la consigna es que no se puede perder Los Angeles, ciudad que debe ser considerada un punto estratégico para los marcianos, que deben ser fanáticos del hip hop y la ceremonia del Oscar.

Sin embargo, uno de los problemas de este film es que carece de sentido del humor, y tampoco logra encontrar el punto de drama ni tiene la imaginación nihilista que motivó al Spielberg de la formidable adaptación de H.G.Wells sobre invasores de Marte. Lo que queda son algunas buenas secuencias de superacción que pueden llegar a entusiasmar a los menos conocedores fans del género, que no hayan visto algunos de los verdaderos clásicos en la materia.

Los efectos especiales son bastante buenos, de todos modos, casi mejores que las asctuaciones. Como detalle pintoresco, hay una pequeña referencia a la Argentina, nada comparable con la destrucción total de Buenos Aires de la citada «Invasión» («Starship Troopers») de Verhoeven, donde un argentno decia «El único marciano bueno es el marciano muerto».

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